Lunes 23 de Agosto de 2010
Diez hombres que tomaron como rehenes a 35 personas, entre ellas cinco turistas extranjeros, en el hotel Intercontinental, en el barrio de Sao Conrado, de Río de Janeiro, se rindieron ante la Policía Miltar brasileña, que ayer mostró un video. Además de los diez hombres, otro sospechoso de actuar junto con el tráfico de drogas de la favela Rocinha fue arrestado mientras buscaba atención médica en un hospital del suburbio. El hombre, dijo la policía, logró escaparse para la favela después del tiroteo entre agentes policiales y un bando armado de unos 70 hombres, anteayer, en la avenida Aquarela do Brasil.
El presunto traficante salió en ambulancia de la favela hacia el hospital Getúlio Vargas, en el barrio de Penha, donde fue detenido.
De acuerdo con la policía, en el grupo que invadió el hotel estaban un chico de 16 años y el traficante conocido con el alias Perna, quien sería el número dos de la banda criminal que controla la venta de drogas en la región. La policía investiga si el grupo que tiroteó en la calle configuraba el sistema de seguridad del narco Nem, el líder de la pandilla y prófugo de la Justicia.
Los agentes aseguran que el bonde (especie de convoy de narcos que van de una favela a otra) volvía de una fiesta funk en una comunidad vecina, donde el tráfico es controlado por el mismo cartel.
En tanto, una mujer de 41 años muerta supuestamente por una bala perdida al bajar de un taxi pertenecía a una organización criminal de narcos que opera en la favela Rocinha y sería la responsable del control financiero del grupo, según informaron ayer las autoridades.
En declaraciones a la prensa, el gobernador del estado de Río de Janeiro, Sérgio Cabral, calificó de “firme, profesional y efectiva” la actuación de la policía en el tiroteo de casi media hora por las calles del barrio de Sao Conrado, en el sur de la ciudad, y la consecutiva negociación con los miembros de la banda criminal que secuestraron a 35 personas en el hotel de lujo.
Copan favelas. El líder político afirmó, además, que Unidades de la Policía Pacificadora (UPP) deberán ser instaladas en las favelas Rocinha y Vidigal (de donde salió el grupo de criminales) en los próximos meses. La instalación de estas unidades es la estrategia principal del gobierno local para expulsar el tráfico de drogas de las favelas y poner un fin a la rutina de violencia y miedo que se vive en Río de Janeiro.
En ese sentido, el secretario de Seguridad, José Mariano Beltrame, afirmó que el plan de ocupación policial permanente de las favelas no será alterado por el episodio. En su punto de vista, aunque lamentable, lo ocurrido no es novedad, toda vez que narcos de la misma favela fueron los primeros en hacerse con armas pesadas, como fusiles, en el año 1978. (DPA)