Revuelta de detenidos al frustrarse una fuga en una comisaría céntrica
Un grupo de reclusos de la comisaría 2ª intentó escapar ayer a la madrugada a través de un boquete que realizaron en la claraboya de un penal y, al ser descubiertos, permanecieron amotinados a lo largo de dos horas para reclamar que no se iniciaran acciones penales por la fuga frustrada...

Martes 09 de Junio de 2009

Un grupo de reclusos de la comisaría 2ª intentó escapar ayer a la madrugada a través de un boquete que realizaron en la claraboya de un penal y, al ser descubiertos, permanecieron amotinados a lo largo de dos horas para reclamar que no se iniciaran acciones penales por la fuga frustrada. Al cabo de una negociación, en la que prendieron fuego a un colchón, aunque las llamas fueron apagadas de inmediato por Bomberos Zapadores, la mayoría de los internos fueron trasladados a otras seccionales rosarinas.
  La seccional de Paraguay 1123 alojaba al momento de la revuelta a unos 40 detenidos, distribuidos en tres penales. El sector donde se detectó el intento de fuga alojaba a 12 internos de unos 20 a 30 años, la mayoría acusados de delitos contra la propiedad que fueron recientemente procesados o se encuentran en la etapa de juicio.

Luz en la claraboya. El jefe de la seccional, Sergio Vergara, dijo a este diario que todo se inició cerca de las 2.30 cuando un cabo de cuarto advirtió que salía luz de una claraboya del pasillo de uno de los penales. Distinguió un agujero de 30 por 30 centímetros en el tejido metálico que cubría el tragaluz y enseguida dio aviso a sus pares.
  Al parecer, los reclusos llevaban seis horas trabajando en el boquete, ya que la requisa anterior había sido a las 20 y entonces no se detectaron irregularidades. Cuando los uniformados quisieron ingresar, según el jefe policial, los internos se lo impidieron. “Trabaron la puerta desde adentro con lo que posteriormente comprobamos era un caño de luz arrancado de la pared”, indicó el oficial.
  Los detenidos, señaló, pretendían que no se tomaran represalias ni se abrieran causas penales por la fuga abortada. Entonces se inició una prolongada negociación que fue dirigida por el mismo comisario y el inspector de zona Nelson Inneco. Mientras tanto, el sector era asegurado por todo el personal de guardia y efectivos del Comando Radioeléctrico que rodearon la comisaría.
  Sin embargo no hubo disturbios físicos y el momento más crítico fue cuando los internos prendieron fuego un colchón, que enseguida fue apagado por personal de Bomberos. Al cabo de una hora y media, el conflicto se destrabó  y diez presos fueron trasladados a las comisarías 5ª, 6ª, 18ª y 24ª. De todos modos, se abrió una causa por intento de evasión y daños en la que interviene el juzgado Correccional Nº 1.
  El hueco detectado en el techo era incipiente y al parecer lo habían realizado utilizando un alambre a modo de serrucho para forzar el enrejado.