Jueves 24 de Enero de 2013
La provincia en su momento implantó la revisión de los automotores, lo que aseguraron los funcionarios reduciría el numero de accidentes graves, y es textual. Los ciudadanos tenemos una gran experiencia en estos temas donde el poder político presenta planes presuntamente para cuidarnos y mejorar nuestra calidad de vida. Los resultados siempre fueron que estos programas nos cuestan dinero a los contribuyentes y no dan ningún beneficio para la comunidad, aunque si son beneficiosos para la burocracia estatal y sus amigos prebendarios. Un repaso breve e incompleto de ejemplos produce indignación y tristeza. Recordemos que hace décadas para resolver el robo de automóviles nos obligaron a cambiar las patentes regionales por un sistema nacional y el resultado fue que nos costó más caro y los robos continuaron. Por supuesto el Estado quería cuidarnos mejor y en consecuencia se inventó el sistema del título automotor con la presunta chapa patente inviolable, la grabación de cristales y la tarjeta verde, con la solemne promesa de que no habría más robos de autos por las dificultades que generaba para comercializar los vehículos. El resultado los sufrimos todos, un enorme papeleo, un alto costo, una gran pérdida de tiempo, una segura y buena fuente de ingresos para empresarios y notarios amigos del poder, los robos bien gracias. Nuestra Municipalidad no puede, no quiere o no sabe cómo verificar los vehículos que se caen a pedazos, circulan sin luces, sin patente, casi sin frenos, sin paragolpes reglamentarios, con neumáticos recuperados de la basura, sin carné de conducir, sin seguro ni contra mosquitos. Algunos traccionados a sangre animal o humana, de contramano, invisibles a los semáforos, ni hablar de las motos. No puede verificar algo tan obvio, pretende cuidarnos obligándonos a esta revisión de dudosa efectividad. Es sencillo, si la persona tiene los trescientos y tantos pesos para que le miren el auto, también tendrá frenos porque nadie se quiere suicidar. Simplemente ocurre que lamentablemente no tiene la plata para verificar, ni para mantener el vehículo. Otro costado incomprensible es la anualidad para algunos y los tres años para los nuevos. ¿Cual es el argumento técnico que asegure que el auto nuevo no queme sus luces o gaste sus frenos en tres años y el usado si en uno ? ¿Qué porcentaje de los accidentes tienen origen en fallas mecánicas? Por favor, no nos cuiden más.
Gerardo Orallo
DNI 6.008.474
gorallo@fibertel.com.ar