Miércoles 03 de Febrero de 2010
Todos los países cuentan con FFAA que, además de la actividad específica, cumplen funciones de apoyo a las decisiones políticas que adopta el Estado afianzando su libre albedrío en el concierto de las naciones. Para asegurar la paz es necesario contar con un capacitado instrumento militar. La historia ha demostrado que es mejor encontrarse preparados que no estarlo. Sería una ligereza dejar de lado el famoso "si vis pacem, para bellum". Hoy, la comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, nuestra presidenta, desestima y desacredita la función correspondiente con su correlato directo en salarios bajísimos. Hoy, un caminero apenas ingresado gana más que un capitán con 15 años de servicio, con título universitario, que tiene bajo su responsabilidad la vida de subordinados y la custodia de costoso material del Estado. Ordenar jerárquicamente las estructuras de la Nación y retribuir sus tareas en relación a la preparación académica y específica que éstas requieren; a la función que cumplen para el sostenimiento, desarrollo de la sociedad y presencia a nivel internacional, es tarea insoslayable del gobernante, que no debería quedar librada a las contingencias de una política de caja o de alianza gremial exclusivamente.
Jorge Augusto Cardoso,
jcardoso@fibertel.com.ar