Jueves 08 de Enero de 2009
La desaparición de Julieta, una nena de 6 años que estaba de vacaciones en la casa de sus abuelos, mantuvo en estado de angustia a la ciudad de Coronda durante 18 horas. La pequeña, que reside en la ciudad de Santo Tomé, había sido vista por última vez el martes a las 18, cuando salió a andar en bicicleta por un barrio de la zona norte corondina. Los pesquisas de la Unidad Regional XV trabajaron sobre varios testigos que refirieron haber visto a la nena mientras caminaba, de manera amigable, junto a un hombre de unos 30 años, peón golondrina que supo vivir en Coronda.
Ese hombre estuvo preso hasta hace 9 días en la cárcel rosarina de Riccheri y Zeballos. Fuentes policiales señalaron que recibió una condena de 5 años de prisión por privación ilegítima de la libertad de un nene de 10 años. El 30 de diciembre pasado obtuvo salidas condicionales de modo legal. Desde ayer está nuevamente detenido y bajo un cargo similar al que le valió aquella sentencia.
La nena, en tanto, fue localizada sana y salva y entregada a la familia. Estaba en un pozo de unos dos metros de profundidad y diámetro, en campo abierto. La ubicó un empleado del Servicio Penitenciario. Una revisión médica y psicológica preliminar definió que no había sufrido agresión alguna.
La ausencia. Julieta Luna B. tiene 6 años y vive con su familia en Santo Tomé, ciudad que linda con Santa Fe. Desde hace unos días pasaba sus vacaciones en la casa de sus abuelos y su tía en el barrio Los Paraísos, 3 kilómetros al norte de la ciudad de Coronda, sobre el río del mismo nombre. El martes Julieta saludó a su abuelo y salió con su bicicleta azul a dar una vueltas. Vestía un short claro y una remera, tipo top, color rosa.
A partir de allí se abrió, para la familia, un abismo de inquietud que duró 18 horas. Todo lo que se supo de la pequeña fue por testimonios de personas que dijeron haberla visto caminar con un hombre sin despertar sospechas.
"Estamos confundidos porque mi sobrina es una nena de hablar, sociable, pero no de irse con cualquiera. Y ella no conocía a este hombre. Los que la vieron dicen que iba con él como si lo conociera", explicaba a este diario Patricia, hermana de la madre de la nena, una hora antes de la aparición.
Eso ocurrió al mediodía, de manera fortuita. La Unidad Regional XV, con cabecera en Coronda, había pedido colaboración en la búsqueda a departamentales vecinas. Pero la terminaron ubicando muy cerca: en un paraje que llaman El 44, que bordea el barrio donde vive la familia de la nena.
En evidencia. El hombre acusado dio un paso en falso al pedirle agua al dueño de un campo para calmar la sed. Este vecino ya estaba al tanto de que ese individuo, que era conocido por trabajar de jornalero en la zona, había sido señalado por retener a una nena. Por eso avisó sin vacilar a la policía y dijo dónde se encontraba. Otras personas señalaron que habían visto a la nena de la mano de un hombre conocido por ser peón golondrina en la recolección de frutillas de la región.
El jefe de Operaciones de la Unidad Regional XV, Juan Carlos Taborda, señaló a este diario que el hombre estaba en un pastizal a cielo abierto y que no había llevado a la pequeña a ningún lugar cerrado. El detenido se llama Argentino Gómez, tiene 30 años, es de Chaco pero le dicen Correntino.
Entretanto. Un rato antes del desenlace la familia estaba agobiada. "A mi papá lo tuvimos que internar por una crisis cardíaca tras enterarse de que había desaparecido la nena. Dice que no va a poder resistir si le pasa algo malo", contó ayer Patricia. La nena tiene un hermanito de 2 años y su mamá está embarazada.
Con el aliento recobrado, aunque conservando algo de tensión en la voz, Patricia contó anoche a La Capital que los exámenes efectuados por una psicóloga y una ginecóloga habían ahuyentado los fantasmas de una agresión sexual.
"Está tranquila y no se la ve asustada. Explicó con detalles lo que pasó. Si le hubieran lastimado no habría mostrado esa calma", señaló.
La pequeña contó que el hombre ahora detenido le dijo que era amigo de su abuelo y que, de esa manera, ganó su confianza. "Le comentó que la iba a cuidar porque podían robarle la bicicleta y con eso le metió miedo y pudo alejarse con ella", reseñó aliviada Patricia.
Julieta fue encontrada en un pastizal al costado de una vía. La presunción policial es que el acusado pudo haber querido derivarla al circuito de tráfico de personas.