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Retoma impulso la causa por la muerte de un joven ahorcado en una celda del Irar

Se decidió el archivo del caso, pero no se notificó a la querella. Ahora la Cámara Penal ordenó que se produzcan pruebas sugeridas por las partes. La madre del joven sostiene que fue homicidio.

Domingo 29 de Marzo de 2015

La investigación por la confusa muerte de un joven en el Instituto de Recuperación del Adolescente de Rosario (Irar), que en diciembre de 2011 apareció ahorcado en su celda en un presunto caso de suicidio, tomó el viernes un nuevo giro procesal que obliga al juzgado instructor (donde se había ordenado el archivo del caso) reactivar la pesquisa en base a los requerimientos de la querella y la fiscalía. La madre de Jonatan David Retamoso, el chico que perdió la vida en el Instituto, batalló incansablemente en Tribunales bajo la sospecha de que se cometió un homicidio. Y recordó que la sábana que se encontró envuelta en el cuello del joven nunca fue peritada, medida que en todo proceso aparece como fundamental para esclarecer al menos la mecánica del hecho.

   “Jonatan no tenía perfil suicida. Era un pibe que se crió en la calle, era fuerte y quería vivir feliz, sobre todo después de haber sido papá. Los hechos en los que tuvo conflictos con la ley fueron robos menores a vehículos, sin armas, o algún arrebato”, explicó sorprendido a este diario un operador judicial que lo conocía de cerca y a quien le costó asimilar la idea de que quisiera poner fin a su vida de esa forma.

   En una de las oportunidades en las que el el muchacho piso el Irar, la jueza de Menores María del Carmen Mussa ordenó su traslado al Hogar Granja de General Lagos, un espacio terapéutico semiabierto para chicos en conflicto con la ley y donde se había sometido a varios controles en busca de una nueva oportunidad. Mientras realizaba esa rutina y asistía a una sesión de terapia en el Centro de Salud Mental “Agudo Avila”, el 7 de diciembre de 2011 fue detenido porque lo habían denunciado por un supuesto abuso sexual.

Demasiados golpes. Pero esa acusación fue infundada, según acreditó la Justicia poco después. Aunque lo más dramático del caso es que el adolescente murió sin enterarse jamás de que era inocente. Es que las pruebas de ADN que arrojaron resultado negativo llegaron a manos de la jueza Mussa varios días después del fallecimiento de Jonatan. Se comenta en Tribunales que esa situación golpeó fuerte en el fuero de Menores y generó estupor entre quienes trataban y conocían al chico de las entrevistas sociales.

   Cuando Jonatan fue hallado muerto en una celda del Irar tenía 16 años. A pesar de su corta edad hacía poco meses que se había convertido en padre de una nena.

   Para la Justicia, la de Jonatan fue una “muerte dudosa”. Así se calificó el expediente que recaló en el juzgado de Instrucción Nº 14, en ese momento a cargo de María Laura Sabatier. Pero a su madre, Sandra, a sus familiares y allegados nunca les cerró la hipótesis oficial del suicidio. Sobre todo teniendo en cuenta los antecedentes de lo ocurrido puertas adentro del Irar, de que el chico tenía golpes, y de los testimonios de algunos acompañantes terapéuticos que no se judicializaron.

   “No creo que mi hijo se haya matado. No tenía por qué. Nos dijeron que murió por asfixia mecánica y cuando yo vi su cuerpo estaba todo golpeado. Queremos que la Justicia nos diga qué paso”, reclamó indignada la madre del chico ante La Capital en una de las tantas procesiones que hizo a Tribunales en busca de la verdad.

   A ese reclamo se plegó el padrastro del chico, que en una entrevista a Rosario/12 rechazó toda posibilidad de suicidio. “Tenía los labios pegados con la gotita, fractura de cráneo, el tabique nasal no existía, tenía tres tajos en el gemelo de la pierna izquierda, hematomas en la cara y la rótula de la pierna izquierda destrozada”, describió Juan Carlos Alonso.

   Es que el espacio ubicado en Cullen y Saavedra fue objeto de múltiples denuncias y presentaciones de hábeas corpus por su pésimo estado edilicio, en algunos momentos por superpoblación y por situaciones de varios chicos que intentaron quitarse la vida o murieron ahí adentro.

   La causa 1216/11que investiga la muerte de Jonatan acumuló una serie de medidas a través de las cuales se llegó a la conclusión que el chico se suicidó luego de envolver una sábana en su cuello y colgarse al barrote de la mirilla de la puerta de la celda 01 del sector B que habitaba en soledad.

   Según los testimonios acumulados en la pesquisa, la noche antes de morir Retamoso recibió atención médica por un dolor de muela, pero otras voces que no se plasmaron en la pesquisa hablaron de que era frecuente que a los pibes “los doparan” durante la noche, como perversa medida de control.

   A pesar de las dudas, la pericia forense sobre el cuerpo de la víctima determinó que “los signos indicadores de asfixia revestían carácter de vitales”, lo que traducido significa que fueron producidos en vida. El estudio también indicó que tampoco existieron en el cuerpo signos de defensa compatibles con una agresión.

Archivo y pesquisa. Cuando en diciembre de 2013 el juzgado de Instrucción decidió archivar la causa, decisión basada principalmente en las pericias, la resolución citó el estudio forense donde el médico concluye que se trató de un presunto “suicidio por ahorcamiento”, sin la intervención de terceras personas.

   En medio de los cambios al Código Procesal Penal, la querella, que representa a la madre de Jonatan, no fue notificada de esa resolución. Por eso presentó un incidente de nulidad con el objetivo de que se garantice la doble instancia. Es decir que los familiares de la víctima pudieran apelar el archivo. En el juzgado le denegaron ese pedido y ante una nueva queja la controversia quedó en manos de la Cámara Penal, que en una audiencia realizada el viernes pasado se expidió sobre la cuestión procesal.

   En el trámite el fiscal Gonzalo Fernández Bussy aclaró que el archivo no fue arbitrario, que además ello no causa estado y que el expediente se puede reabrir ante nuevas evidencias. Y se inclinó por solicitar que la causa baje al juzgado instructor para que se notifique debidamente el archivo a todas las partes. En tanto, el abogado Ramiro González (por la querella) expuso sus fundamentos para que se resolviera el incidente y se garantizara la doble instancia y la posibilidad de agotar la investigación.

   Finalmente el camarista Adolfo Prunotto Laborde, quien presidió la audiencia, tomó una decisión que parece abrir las puertas a profundizar la pesquisa. En la resolución se establece confirmar la resolución de archivo denegando la nulidad que fuera interpuesta por la querella como una formalidad para que el expediente vuelva al juzgado natural, donde se dispone que se notifique debidamente la resolución a los querellantes.

   Y la parte sustancial de la decisión de Prunotto radica en dos líneas, donde ordena que “se produzcan las pruebas que entienda el querellante y la fiscalía”. Ahora, la causa podría tomar un nuevo impulso, al menos para que se agoten las líneas investigativas que no fueron profundizadas en torno a la “muerte dudosa” de Jonatan.

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