Retiro de símbolos religiosos
En estos días es probable que se presente en las cámaras legislativas un pedido para eliminar todo tipo de imágenes y signos religiosos pertenecientes a la Iglesia Católica de los edificios públicos.

Jueves 25 de Noviembre de 2010

En estos días es probable que se presente en las cámaras legislativas un pedido para eliminar todo tipo de imágenes y signos religiosos pertenecientes a la Iglesia Católica de los edificios públicos. Dos motivos o razones fundamentales están detrás de este repudiable proyecto; la primera es el odio visceral de algunos, no sólo contra los cristianos, sino también contra todo lo que signifique una de las partes más fundamentales del hombre, el espíritu, que hace trascender al ser humano hacia lo sublime que lo convierte, que no es sólo un ser de carne y hueso sino en una persona integral, formado por cuerpo y espíritu, cualidades, que para la mayoría son la razón de su existencia. El segundo motivo es la ignorancia histórica y por eso la denigran. En efecto, nadie puede dudar que la Iglesia Católica fue una de las instituciones más importante de la historia argentina, dado que fue hacedora de la Patria desde sus comienzos. Basta con recordar a fray Justo Santamaría de Oro, el principal propulsor del acta de la Independencia en Tucumán y la extraordinaria labor de cientos de sacerdotes más que crearon escuelas, universidades, la pastoral en los barrios, centros de atención, comedores escolares. Cómo olvidar la extraordinaria labor de salesianos en la Patagonia. La acción de nuestros próceres, como San Martín y Belgrano que consagraron sus ejércitos a la Virgen María antes y después de cada batalla, si hoy saldrían de sus tumbas echarían a patadas a estos personajes que quieren destruir nuestra tradición y nuestra historia. Si hablamos del interior, en cada pueblo, en cada aldea o ciudad sus habitantes fueron haciendo grande nuestra Patria en torno a la capilla o iglesia como una necesidad imperiosa de vida y hoy mismo las multitudinarias manifestaciones de fe (Luján, San Nicolás, Catamarca, Salta, Itatí) muestran con claridad el profundo sentimiento religioso de nuestro país. Por lo tanto, cualquier medida que afecte al sentimiento popular es una grave expresión de antiargentinidad y una grave ofensa a nuestra tradición.

LE. 6.347.664