Lunes 20 de Febrero de 2012
El ex imperio inglés, aún colonialista, recurre a todo tipo de operaciones encubiertas para intentar doblegar el inquebrantable espíritu argentino de reclamar lo que le pertenece por geografía e historia: la soberanía de las Islas Malvinas. Pero aunque nos sometan a una inflación destructiva, cortes de energía eléctrica, bloqueo a nuestras fuerzas de seguridad para que los delincuentes hagan su trabajo libremente, implementación de la intimidante SUBE, eliminación de los milagrosos y "sabrosos" subsidios, entre otras cosas, no tendrán éxito. Degradarán nuestra calidad de vida pero no nos doblegarán. Hoy hay 54 plácidas razones que avalan la estridencia del reclamo, que coinciden -en ambos países-con crisis internas. Desde hace treinta años ambos gobiernos tienen una coincidencia básica: las Malvinas impiden que importantes sectores de sus ciudadanos los responsabilicen de la situación social por sus desaciertos. Tranquiliza saber que el conflicto actual no llegará a mayores, todo es escenificación hacia los ciudadanos. Hay que cuidar la cantera de votos.
Emilio Zuccalá