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Reservas, política y expectativas para el año que viene

El analista explicó cómo se pasó de la crisis cambiaria de enero a la actual calma financiera.

Domingo 21 de Diciembre de 2014

Entre el 22 y 23 de enero el gobierno devaluó el peso 23 por ciento y completó una caída de 30 por ciento en el mes. Entre diciembre de 2013 y el primer mes de 2014, se perdieron 5.400 millones de dólares de las reservas. En aquellos tiempos de agitación, la soja estaba a 510 dólares por tonelada. Un año después, la cotización de la oleaginosa en el contrato de futuro de mayo 2015 está a la mitad. Pero en este diciembre no hay corrida cambiaria ni pérdida de reservas. ¿Cuál es la diferencia? En aquella oportunidad, el tema que dominaba la discusión era si Cristina Fernández de Kirchner terminaba su mandato.

La cruda descripción es del analista Jorge Castro y desnuda la naturaleza de la pulseada económica que comenzó en octubre de 2013, luego de las elecciones legislativas, y que creó las condiciones para un 2014 de incertidumbre y recesión. El académico habló en una conferencia organizada en Rosario por la Cámara Argentina de Fabricantes de Maquinaria Agrícola (Cafma).

El relato del ex secretario de Planeamiento Estratégico, un analista sin afinidad con el oficialismo, pone el foco sobre el determinante político de la batalla económica que marcó el año que termina. Una realidad solapada por los análisis de muchos economistas.

Castro explicó que a esta altura de diciembre del año pasado, el ritmo de pérdida de reservas tomaba la trayectoria de "una situación de insolvencia en dos meses". Y "como una regla no escrita de la política argentina dice que si se pierden las reservas cae el gobierno", las expectativas económicas se articulaban sobre un eje demencial: si la presidenta "terminaba su mandato".

Recordó que la decisión gubernamental de convalidar la devaluación brusca en enero y subir la tasa de interés en 16 puntos, del 14 por ciento al 30 por ciento anual, logró en el mediano plazo "frenar la corrida", aunque con el costo de un shock inflacionario y la profundización de una situación recesiva.

Cuando la pax cambiaria del segundo trimestre prometía convertirse en plataforma de una recuperación, la confirmación del fallo del juez Thomas Griesa a favor de los fondos buitre disparó una nueva pulseada de expectativas que tuvo finalmente otra resolución que la de diciembre pasado.

"El 31 de julio, cuando los acreedores no pudieron cobrar el vencimiento de la deuda reestructurada, Argentina entró en default técnico", recordó el analista, quien no obstante aclaró que ese status "no se reflejó en los mercados internacionales". Por el contrario, dos meses después "el Discount se ubicó en el valor más alto de los últimos tres años y los títulos de deuda reestructurada en Nueva York cotizan a niveles iguales o superiores a marzo". El índice de riesgo país en septiembre se ubicó en 794 puntos básicos, cuando un año atrás estaba a 1.570 puntos.

La "insensibilidad" del "mercado" a este "default" obedece a que, en los hechos, "Argentina no es insolvente y su tasa de endeudamiento es la más baja de América latina", enfatizó Castro.

Agregó, incluso, que "la posición argentina contra la interpretación que hizo Griesa de la cláusula pari passu fue asumida como propia por las corrientes centrales del sistema financiero internacional". La recomendación del instituto de mercado de capitales para imponer cláusulas de acción colectiva en los contratos de las futuras emisiones de deuda es, a su juicio, prueba contundente de ese consenso.

"En este año de recesión, inflación y pérdida de empleo, las acciones argentinas que cotizan en Nueva York se valorizaron 100 por ciento respecto de octubre de 2013, luego de las elecciones legislativas", dijo.

Esta pulseada no fue gratuita. Castro estimó que el PBI de la Argentina se contraerá 1,6 por ciento en 2015. La inflación, que considera del orden del 40 por ciento anual, está fuertemente influenciada por el impacto de la devaluación de enero. "En el primer semestre, la comparación anualizada del alza de precios daba 67 por ciento, luego el índice se estabilizó en un 2 por ciento mensual y en noviembre se desaceleró al 1,7 por ciento". Para el experto quedó claro que "la inflación es un problema de naturaleza cambiaria, es un subproducto de la devaluación".

La inflación se modera en la medida que se extiende la recesión. Castro subraya la situación de estancamiento y reconoce un panorama más complejo a nivel internacional, con la caída de los precios de los granos y del petróleo.

Ambos fenómenos se acuñaron en Estados Unidos, que levantó en esta campaña "la cosecha más grande su historia" y además cambió radicalmente su matriz de abastecimiento de combustible con el desarrollo del fracking. "Detrás de la caida del precio del crudo está el hecho de que Estados Unidos comienza a abandonar su condición de importador mundial de energía, lo que permitirá cerrar en diez años el déficit de cuenta corriente que se agigantó desde 2001 y volver a ser el principal comprador del mundo, por delante de China".

inversiones. Este panorama, señala Castro, no afectará en el largo plazo una tendencia al aumento de la demanda de alimentos y energía, que tendrá impacto en Argentina. "Según el Usda, las estimaciones de importación china de soja pasaron de 60 millones de toneladas en 2013 a 75 millones en 2014, y se irán a 120 millones de toneladas en 2023". Sus abastecedores serán Estados Unidos, Brasil y Argentina. Más allá de los cambios tecnológicos y los de la oferta, el analista también exhibió proyecciones de aumento de la demanda de petróleo, que saltará a 120 millones de barriles diarios en 15 años.

Con ese contexto, para Castro, el escenario de la próxima década en Argentina estará caracterizado por dos tractores: la llegada de una nueva ola de inversiones en la cadena de valor agroindustrial para aumentar la producción de alimentos, y el desarrollo de la explotación de shale oil y gas de Vaca Muerta.

"Vaca Muerta ya es la primera explotación de hidrocarburos no convencionales fuera de Estados Unidos y, junto con al desregulación petrolera mexicana, es uno de los dos negocios que tienen en la mira las grandes multinacionales del sector", enfatizó. Se trata de un proyecto que "promete ingresos por 1,7 billón de dólares en los próximos 20 años", subrayó.

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