Jueves 14 de Octubre de 2010
La palabra rescate estará durante algún tiempo en las primeras planas que hablarán de recobrar, recuperar o salvataje de los infiernos. Es que afortunadamente, con el auxilio de la tecnología, parece posible rescatar a náufragos, personas extraviadas o mineros enterrados. El término rescate significa el precio que se paga por la extorsión de un secuestrador y a la vez, la acción en sí, en cualquiera de estos casos el tema siempre es noticia. Cuando reflexionamos por un sentido lato, amplio o extendido de la palabra estamos diciendo que existen otros rescates que no son muy frecuentes aunque puedan concretarse sin demasiado esfuerzo ni grandes gastos, por ejemplo rescatar recuerdos y emociones vividas; rescatar ejemplos de conducta de aquellos que en general olvidamos fácilmente, o bien rescatar experiencias históricas para no cometer los mismos errores. Para asumir y llevar a la práctica este significado hace falta un mínimo de humildad para reconocer que a veces (sólo a veces) conviene remitirnos al pasado o la observación de ciertos personajes para no repetir experiencias negativas o bien como guía de camino a seguir. Los docentes deberían rescatar la actitud y entrega de las hermanas Cosettini; algunos religiosos, los verdaderos mensajes de Cristo, Buda o la Madre Teresa; los políticos, el patriotismo de Moreno y Belgrano; los poderosos y negreros, la figura de Espartaco; los médicos, la trayectoria del Doctor Maradona; y en general, los pueblos, la inconveniencia de no hacer valer sus derechos cuando se los oprime con injusticias. Se dirá "feliz rescate de los mineros", hay obviamente alegría tal como cuando rescataron a los extraviados en los Andes. Se destacará la solidaridad y habrá admiración por la tecnología de perforación. Se escucharan muchos discursos pero difícilmente se hable de las condiciones infrahumanas del trabajo de los mineros. Nadie hablará de otras perforaciones como las de la British Petroleum, ni nadie se acordará de cientos de bolivianos "enterrados" en la esclavitud de talleres textiles truchos. ¿Quién se animará a rescatarte Chiquilín de Bachin? ¿Quién rescatará a las presas del colonialismo? ¿Quién rescatará a las víctimas del terror o del crimen absurdo? Yo no tengo una respuesta concreta. Me alegro por los chilenos y para finalizar rescato parte de un pensamiento de Don Ata: "Las penas y las vaquitas se van por la misma senda…" La memoria del lector rescatará el remate.
Omar Pérez Cantón, operezcanton@hotmail.com