Lunes 23 de Marzo de 2009
La profusión de noticias, el bombardeo permanente de los medios audiovisuales con datos a veces inconexos y vacíos de contenidos, la conexión de las personas a los instrumentos tecnológicos y la ausencia de conversaciones profundas y reflexivas, son para algunos parte de una batalla casi perdida de la escuela y el aprendizaje.
Se dice que la escuela es el centro donde se producen las nivelaciones, la igualdad entre diferentes, que en realidad todos lo somos con diversos matices y donde se generan los ámbitos ideales para la convivencia y el aprendizaje.
Sin embargo, la falta de comunicación interpersonal, la ausencia de prácticas de verdaderas conversaciones entre pares, compañeros de trabajo, familias, amigos, nota distinta mundial de esta época, también está afectado el proceso educativo y en consecuencia a la misión principal del docente.
"La trampa está en la calle se trata de con quién poder entablar una comunicación cara a cara, teniendo en cuenta que se perdieron ciertas escenarios de conversación", sostiene Carlos Skliar, doctor en Fonología, que estudia los problemas de Comunicación Humana y coordinador del área Educación de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso). Precisó que "hoy se confunde comunicación con información y opinión" ya que, dijo, "tanta actualización de lo que pasa hace perder de vista lo que nos pasa" y ahí a su entender es por donde transita la línea que divide la información de la comunicación.
"Un ejercicio terrible de la mirada, es pasar un día televisivo para ver que nos había enseñado al final de la jornada", dijo Skliar para agregar que "nos fuimos enseñados de vaciedades de cualquier idea".
Esta situación según el directivo de Flacso también afectó el campo educativo.
En ese sentido, el lenguaje que hoy se propone en los medios, en la calle y en muchas casas es "reducido", es el de la "denigración" y está "empobrecido", ya que "es mejor mirar mal que hablar bien, eso es lo que está en juego".
"A mayor conectividad, menor necesidad de decirse algo" postula al describir el escenario actual en el que la gente según dice pasa delante de los ojos del otro y "no tiene nada para decirse".
Si los que tienen "algo" para decir hoy a su entender son el cine y el teatro, que siguen elaborando mensajes con alguna intención de cambio o aprendizaje en las personas y también los libros para los que queda "una última generación de lectores", según dijo.
En el campo educativo, señaló que la idea de conversación como punto de partida.
Alud informativo. "Para educar a alguien primero hay que conversar", sin embargo cuestionó que el actual "alud" de información y el lenguaje especial "pusieron la idea de la explicación". Apuntó al "maestro explicador" y el alumno "un ignorante forzoso", que no podrán tener en esa relación una conversación y por ello no habrá aprendizaje. En esta suerte de distancia cada vez más marcada entre maestros y alumnos no habrá conversaciones posibles, pero si por el contrario muchas "explicaciones". Pero, la lectura y la escritura, ¿se podrán también explicar algún día?