Resabios de la deuda eterna
Si usted es un observador con cierto rasgo de inteligencia, rápidamente se dará cuenta de que en nuestro país existe un tercio de la población con un grado de precariedad cultural, social y económica que verdaderamente asusta.

Lunes 29 de Octubre de 2012

Si usted es un observador con cierto rasgo de inteligencia, rápidamente se dará cuenta de que en nuestro país existe un tercio de la población con un grado de precariedad cultural, social y económica que verdaderamente asusta.

Se trata de gente que literalmente no sabe, ni le importa saber, quiénes manejan desde el poder sus vidas, es decir su situación real que los viene controlando y esperando en el abandono a través de varias generaciones. Se los suele ver insertos en los márgenes paupérrimos por lo general de las grandes urbes. Amontonados y desprovistos de todo sobre la soledad fiscal de los rieles con ausencia de trenes, sueñan al amparo de una tenue luz, la televisión y la propaganda oficial que les promete un sinnúmero de posibilidades prácticas y demagógicas que se entreveran con el fútbol, el azar, y el verso de siempre: que están viviendo en el mejor país del mundo. Pero, siempre hay un pero. Ellos jamás podrán darse cuenta de que viven como viven porque ese país que les relatan continúa endeudado. Y como suele decir un conocido refrán, "le debe una vela a cada santo". Lo que ha ocurrido con la nave insignia de nuestra flota naval, la Fragata Libertad, es el ejemplo más dramático de lo que afirmo.

Felipe Demauro,
felipedemauro47@gmail.com