Miércoles 23 de Septiembre de 2015
El diálogo genuino busca la verdad, fomenta el conocimiento sin prejuicios a diferencia de la retórica que busca persuadir y convencer a través de una manipulación de la opinión. El desafío es entender el concepto de "mayorías y minorías" es darle el valor que tiene el pluralismo, la convivencia en paz. No malversarlo. La democracia no es la imposición de la mayoría por la fuerza, no es un poder omnímodo, sino el compromiso constitucional con la garantía intangible de las minorías. La mayoría no puede actuar sin escuchar al otro. Mucho menos pretender constituirse en un poder monárquico, divino. La democracia constitucional debe comprender derechos y libertades de expresión de opinión, de prensa, porque la crítica y la información son imprescindibles. La oposición también debe alternarse en el gobierno, eso hace al mayor sentido de la democracia y la constitucionalidad. El principal canal de participación ciudadana en una república es el voto. Las elecciones deben ser correctas y libres de toda sospecha. La división de los poderes, al concreción de la Justicia y la búsqueda de la verdad. No vamos por buen camino en nuestro querido país. La descalificaciones y los agravios son permanente. Vemos como la presidente de la Nación al ver limitada su elección indefinida, porque así lo dice la Constitución, toma un atajo peligroso, al designar a un sucesor y un garante como vice, que aseguren que sea ella la que continúe en el poder. La difusión del discurso y la propaganda son permanentes, con características gigantescas y demoledoras en cientos de miles de spot, por todos los medios posibles, que además descalifican a los adversarios. Para ese sector, nadie sabe, ni puede, ni debe gobernar porque eso "sería malo para el país y para la gente". Se derrumba de esa manera el concepto de república y de democracia. Más aún, la presidenta actúa con gran desmesura. Ha designado a cada candidato, en cada lugar, basada solamente en su propia opinión. Y además por si fuera poco, quienes han sido designados manifiestan que la presidente es su jefa y que ellos actúan de acuerdo a lo que ella determine. No se consideran tener opinión propia, y lo confiesan sin ruborizarse. Basta recordar que en la antigua moneda española, en el anverso estaba el escudo de España, y en el reverso el rostro de Francisco Franco, con la inscripción" Francisco Franco, caudillo de España por la gracia de Dios". Nuestro país ha sufrido graves sucesos a consecuencia de sus enfrentamientos, muchísimas muertes. Por eso es importante advertir que en el caso de que el oficialismo gane, no se desate un enfrentamiento dentro del poder, donde se afecte al país, a la convivencia pacífica y que nos lleve a situaciones funestas. Todos debemos reflexionar, es imprescindible hacerlo.
Miguel Amado Tomé