Lunes 21 de Julio de 2014
Sabemos que las protestas y manifestaciones populares ocurren (por ser inherentes a la condición humana) desde siempre. Pero es notorio que, por lo que se aprecia en los últimos tiempos en nuestro país, dichas manifestaciones ocurren casi a diario, estando subordinada la frecuencia a distintos motivos; muchos de los cuales son atendibles, pero otros no tanto, ya que cuando los realizadores dan su explicación del por qué, se nota un motivo endeble, dando la sensación de que se hace “por el solo hecho de molestar un poco; total, no pasa nada”. Al respecto y sin exagerar demasiado, creo que el “hacelo, total no pasa nada” es una frase que en nuestro país se usa casi tanto como el “buen día”. Y esto es muy grave porque, como es cierto que “no pasa nada” (es decir, no hay organismo estatal que se anime a condenar y/o a reclamar algo a alguien), queda abierta la posibilidad de que cualquiera haga la travesura que se le ocurra. Entonces cuando uno a la tarde-noche se sienta frente al televisor le aparece el menú completo de violaciones a la ley y al respeto mientras que los encargados de cuidar los bienes y el orden público se pasan “la pelota” para ver quién tiene que actuar primero, y cuándo lo deciden, generalmente es tarde. Hoy nuestro país tiene “todas” sus autoridades constituidas legalmente y por lo tanto están autorizadas y obligadas por ley a prevenir, reprimir y condenar cualquier ilícito. Yo no soy abogado, pero a los jueces que demasiadas veces no encuentran un artículo de ley que coincida con el caso a juzgar y dejan tranquilamente en libertad al sospechoso, les sugiero que relean “el espíritu de las leyes” de Montesquieu para ver si los ilumina un poco para decisiones mas justas y comprometidas para con la gente honesta del pais. Todo lo considerado hasta aquí constituye la justicia legal y debería cumplirse sin dudar. Pero hay una traba y es que la presidente (que sin duda quedará en la historia como una gobernante con pocas dotes de estadista, que dilapidó ilusiones y repartió miseria), a lo que más le teme es que la puedan considerar represora y la confundan con Videla. Por lo tanto, hasta el 10 de diciembre de 2015 seguirá la misma película: violencia, inseguridad e inflación.
Nelso Fernando Moirin