Remeras y bombones

Miércoles 09 de Febrero de 2011

Remeras Lacoste, Ralph Lauren y Nike, un strapless drapeado, una lupa de 500 pesos, mates y bombillas marca Cardón y una caja de bombones para un diputado fueron algunos de los regalos que Héctor Capaccioli compró con el dinero de la caja chica de la Superintendencia de Servicios de Salud , por los que ayer quedó procesado.

El juez federal Norberto Oyarbide dio por probado que el ex funcionario utilizó entre junio de 2006 y octubre de 2008 "fondos de las arcas públicas con un destino diferente al previsto en la reglamentación para satisfacer gustos personales para él o las personas agasajadas", que no fueron identificadas.

Con el dinero de la caja chica Capaccioli pagó "dos camisas fantasía por 308 pesos, un vestido de bebé por 235 pesos y un vestido Zara por 219 pesos". De la firma Ossira aparecen varias cosas: "Una remera de Leopardo por 159 pesos, un strapless drapeado por 75 pesos, una remera bijou por 99 pesos, un vestido de cordero por 305 pesos, un pantalón por 220 pesos, remeras Lacoste, Ralph Laurent y ropa Nike. Entre otros gastos, se destacan "una lupa de 500 pesos, un llavero por 350 pesos, una escultura de una muñeca por 548 pesos, una cuna por 386 pesos, mates y bombillas marca Cardón que en total superan los 1.300 pesos y una caja de bombones declarada como regalo a un diputado'".

"La vaguedad y ambigüedad del concepto de «cortesía y homenaje» no es equivalente a un cheque en blanco para realizar todos los gastos que se pretendan -dijo el juez-. No es lo mismo obsequiar una plaqueta conmemorativa a una persona por sus antecedentes, desempeño o el prestigio que se tenga ganado que obsequiar un strapless drapeado de Ossira, sólo por considerar que sería del agrado de la persona destinataria".

"Posiblemente -añadió- exista quien prefiera el segundo obsequio al primero, y ello no merece objeción alguna, pero ello no habilita a un funcionario público a disponer los fondos del erario público para complacer gustos personales".

"Y más aún, aunque dichos presentes de homenaje y cortesía hubieran sido entregados a terceros, debe nuevamente concluirse que los mismos se encuentran por fuera de los límites reglamentarios establecidos y carecerían de toda ética", dijo Oyarbide en su fallo. l (DyN)