Remedios amargos
Los costos de los medicamentos aumentan en forma descontrolada, especialmente los catalogados como "de venta libre". No hay justificativo para incrementar los precios de estos productos automedicables...

Miércoles 20 de Noviembre de 2013

Los costos de los medicamentos aumentan en forma descontrolada, especialmente los catalogados como "de venta libre". No hay justificativo para incrementar los precios de estos productos automedicables de uso externo, sin gastos de investigación, con materias primas fácilmente obtenibles, envases económicos y enorme facturación. Los mayores gastos (publicitarios y promocionales) no deben trasladarse al consumidor sino a los laboratorios que obtienen pingües ganancias con estos productos. No puede justificarse que un adhesivo para prótesis dentales (40 grs.) cueste 50 pesos; un frasco de gotas nasales (25 mg. ) resulte más de 20 pesos, un blíster (10 cápsulas analgésicas) haya que pagarlo 25 pesos, un descongestivo oral sale más de 45 pesos igual que un gel analgésico (30 grs.) en base a diclofenac. Capítulo aparte merecen las cajas con 50 tiritas reactivas para medir la diabetes. Están en el orden de 250 a 300 pesos. ¿Nadie piensa que son imprescindibles para las pobres personas que sufren esta traicionera dolencia? Las obras sociales y las prepagas tienden a ignorar el ineludible deber de proveer estos elementos de medición a sus asociados. Hasta el mismísimo Pami los ha retirado del listado de fármacos gratuitos para sus jubilados de mínima asignación. Pero la mayor irregularidad sucede con los medicamentos recetados. Las drogas recientemente investigadas provienen del exterior y sus precios son inalcanzables. Tuve oportunidad de conversar con profesionales farmacéuticos que me confirmaron precios de drogas a 6.000 pesos el envase. Un amigo desembolsa 1.700 pesos mensuales por un betabloqueante alemán con 30 unidades. ¿Los que no tienen posibilidades de adquirir fármacos actualizados a esos precios deberán dejarse morir, tal como es práctica en Pami? Las publicaciones especializadas nos hablan de casi 3.000 títulos y presentaciones nacionales ofrecidas al público cuando la realidad indica que los componentes activos no superan los 600 (5 distintos nombres para el mismo producto). Recordemos que una persona sana puede subsistir aún sin alimentos mientras que un enfermo irreversible morirá aunque tenga un palacio lleno de manjares.

Rubén Mario Baremberg / DNI 6.012.531