Religión versus salud pública
"Los niños nacen de un repollo, los trae la cigüeña". Era común en otras épocas cuando los padres con poca psicología y educación se veían acorralados por preguntas sexuales de los niños...

Viernes 17 de Agosto de 2012

"Los niños nacen de un repollo, los trae la cigüeña". Era común en otras épocas cuando los padres con poca psicología y educación se veían acorralados por preguntas sexuales de los niños, contestar con fábulas o fantasías inconsistentes que tarde o temprano se estrellarían con la realidad. Entiendo que mucha gente busque a la religión como algo mágico, esperanzador, e inclusivo dentro de un rebaño espiritual. El problema se plantea cuando el pastor que lleva el rebaño, por ignorancia o por ser humano con sus limitaciones, los conduce a un acantilado, y el rebaño lo sigue ciegamente, sin cuestionamientos. La noticia reza: "Colegios católicos de Mendoza rechazan una vacuna obligatoria, aducen que la dosis del virus del papiloma invita a las alumnas a tener relaciones sexuales". Nunca he visto que una vacuna sea una "autorización" para hacer o dejar de hacer algo. Quizás, esa "autorización" contra niños indefensos la asuman los pederastas que se extralimitan de su poder en algunos de esos internados o colegios. La utilización del condón como forma de profilaxis contribuye a la limitación y contención del virus del papiloma humano. No obstante, el cardenal Alfonso López de Trujillo, presidente del Consejo Pontificio para la Familia, del Vaticano, advierte a la audiencia que "los condones se fabrican en secreto con muchos agujeros microscópicos, a través de los cuales puede pasar el virus del sida". Otros en su homilía declaran que "la Iglesia es contraria al uso del preservativo y las relaciones entre un hombre y una mujer deben ser naturales". Los progenitores que se imaginan son "testigos de Jehová", niegan a sus hijos el permiso para transfusiones de sangre. Los fundamentalistas chiíes de Irán "entregan" a sus hijas de nueve años en matrimonio (inspirados por la "esposa" del profeta Mahoma). El Antiguo Testamento cuenta que las mujeres son un clon del hombre para su uso y disfrute. Aceptar la propagación del cáncer cervical por una religión no es muy distinto ni moral ni intelectualmente de sacrificarlas en un altar de piedra. Una ancestral e histórica combinación religiosa: represión y negación. Este es el momento de discernimiento: cuando las religiones atentan contra la salud pública.

Silvia Buonamico