Religión v. salud pública (II)
La lectora Silvia Buonamico en la última de sus notas antirreligiosas afirma que las religiones contradicen a la salud pública ejemplificando con el caso de los colegios católicos de Mendoza que rechazan aplicar una vacuna...

Martes 21 de Agosto de 2012

La lectora Silvia Buonamico en la última de sus notas antirreligiosas afirma que las religiones contradicen a la salud pública ejemplificando con el caso de los colegios católicos de Mendoza que rechazan aplicar una vacuna contra el papiloma. Pero siguiendo el consejo del Martín Fierro "cada lechón en su teta, es el modo de mamar", la función de los colegios es educar, instruir, impartir conocimientos, y no otra asignación que obstaculiza cumplir con su esencia, como ser repartir mercaderías como medicamentos, jeringas, anticonceptivos, entre otros, e incluso transformarlos en comederos en mala asignación de recursos en vez de mejorar los establecimientos, capacitar y remunerar bien a los docentes. La consecuencia de esta mezcla de roles la tenemos en la mala calidad educativa en nuestro país que produce falencias sociales. Es peor el remedio que la enfermedad si para prevenir la adicción se legaliza la tenencia de drogas. Análogamente, para mejorar la salud pública, en especial la juvenil, no es lo correcto repartir indiscriminadamente anticonceptivos y vacunas que pueden crear en muchos jóvenes una falsa o exagerada sensación de seguridad, y por ende, los incite a iniciarse prematuramente en la vida sexual o incurrir en la promiscuidad, sino en proporcionarles adecuada información y sobre todo en inculcarles valores. Claro que esto es más difícil, intangible y no se presta a negociados. Si hubiera una mayor observancia de la moral que predican las religiones, en especial los diez mandamientos, las obras de misericordia, en evitar los siete pecados capitales, entre ellos la lujuria y la gula, sin duda nuestra sociedad tendría mucho mejor calidad de vida y salud pública. Prosiguiendo con sus desaguisados, la citada lectora introduce otras cuestiones, así mezcla en una misma bolsa a religiones muy distintas sosteniendo que todas son antifeministas. Y en pro de su tesis tergiversa al Antiguo Testamento, además de soslayar las heroínas bíblicas Judith y Esther, y que tanto el judaísmo como el cristianismo han exaltado a la mujer en contraste con los cultos orientales. Recordemos que esas religiones repudian la poligamia como la cultura de la muerte de los recién nacidos (infanticidio) y de los niños y niñas por nacer (abortos) al contrario que sociedades paganas, aunque ahora parece retornar un neopaganismo. La cristiandad ha exaltado a la mujer con la devoción a la virgen María y muchas santas. Y es notorio que la mujer ha estado mucho mejor en Occidente que en Oriente. Prueba de ello son los personajes históricos que en contraste con Oriente llegaron a ser jefes de Estado como Isabel la Católica, Isabel de Inglaterra, las emperatrices Catalina la Grande de Rusia y María Teresa de Austria, entre otras. Así que basta de bolazos.

Raúl Miguel Ghione / DNI 6.033.754 / raulmiguelghione@arnet.com.ar