Martes 21 de Octubre de 2008
Graciela Fiochetti nació el 9 de marzo de 1954 en La Toma y era miembro de la Juventud Universitaria Peronista (JUP). Sus familiares y amigos la definen como temperamental, solidaria, introvertida y muy sonriente; su sueño era ser doctora para curar a "los negritos". Fue detenida en su casa de La Toma el 21 de septiembre de 1976, cuando tenía 22 años.
El subjefe de la policía, Esteban Plá, informo que la joven había sido liberada, pero nunca más fue vista y su cadáver fue encontrado en Las Salinas del Bebedero. Aunque su familia reconoció el cuerpo, la policía no lo entregó. En 1985, la Justicia comprobó que un cadáver NN en el Cementerio del Rosario era el de Graciela, y al año siguiente la Cámara Federal de Mendoza entregó su cuerpo a los familiares.
Sandro Santana Alcaraz nació el 26 de julio de 1955 en La Toma, aunque en el momento en que fue secuestrado residía en la capital puntana. En su pueblo lo recuerdan como un muchachito reservado, de tez oscura y mirada tan serena como su voz. Cuando fue secuestrado tenía 21 años, estudiaba Farmacia en la Universidad Nacional de San Luis (UNSL) y era de la JUP.
El 22 de septiembre 1976, fue a buscarlo a la pensión un policía identificado como el comisario Becerra, pero no fue encontrado. Fue detenido en la universidad por dos personas de civil con credenciales policiales. Desde ese día su familia no tuvo más noticias. Habría sido fusilado por Plá junto a Fiochetti.
Pedro Valentín Ledesma nació en San Luis el 29 de septiembre de 1955 y era de la JUP, maestro rural y estudiante de Pedagogía en la UNSL. Fue secuestrado por personal militar en la vía pública el 22 de septiembre de 1976, cuando tenía 21 años; posteriormente fue liberado por el capitán Plá en presencia de su padre, Valentín Ledesma. Los dos salieron de la comisaría y a 300 metros fueron interceptados por 4 individuos en un Falcón rojo, quienes se volvieron a llevar a Pedro a la fuerza. Su padre reconoció entre los captores a Esteban Plá, al comisario David Becerra y a un agente de apellido Suárez. Desde entonces, no volvió a vérselo.