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Relaciones peligrosas

La relación entre dos medio hermanas con la joven pareja de su padre fue uno de los disparadores de "Amarás a tu padre por sobre todas las cosas". Con esta obra la actriz rosarina Carla Saccani...

Viernes 03 de Mayo de 2013

La relación entre dos medio hermanas con la joven pareja de su padre fue uno de los disparadores de "Amarás a tu padre por sobre todas las cosas". Con esta obra la actriz rosarina Carla Saccani debuta como dramaturga, además de dirigir el texto interpretado por Vanesa Baccelliere, Marina Lorenzo y María Florencia Sanfilippo. La función inaugural será hoy, a las 22, en Quercus Alba (Corrientes 563), con capacidad para 24 espectadores con reserva.

La pieza, adelantó Saccani, interpela tópicos que había abordado en rol de directora en "Fraternidad" y "El malentendido", aunque en esos casos no fueran textos suyos. "Los temas que me interesan siguen siendo los mismos: lo aberrante, muchas veces, de las relaciones, de los vínculos familiares y, en particular en este obra, me interesa poner en escena los vínculos que se generan cuando compartís con el otro solamente uno de los padres, la relación que articulás con el padrastro, o cómo te relacionás con la mujer de tu padre, que además puede llegar a ser tu amiga".

La obra transcurre en una quinta de Oliveros, durante los preparativos de la noche de año nuevo de 1997. Allí se reúnen las dos hermanas y la mujer de su padre, que también son amigas. Además del padre, esperan a algunos actores porteños, amigos de una de las chicas que trabaja como DJ en Buenos Aires.

La referencia a Buenos Aires no es casual y se trata de la esperada llegada a la quinta de algunos de los protagonistas de la la tira "Verano del 98". "Eso también genera un conflicto con las otras dos porque le dicen que es obsecuente con los porteños". Con esa cita a un éxito de la televisión de la época, Saccani quiso mostrar "qué nos pasa a los rosarinos en relación a los porteños, y están las dos miradas: el que está resentido y el obsecuente con ellos", explicó.

Ese viaje al pasado no se agota allí, ya que "hay una construcción en relación a los nombres de los famosos" y miembros de la farándula. En ese sentido, explicó: "Se nombra a Catarina Spinetta, Nahuel Mutti, Belén Blanco, famosos hasta quizás de medio pelo. También hay un personaje inventado, Abril, una cantante de cumbia que es la madre de uno de los personajes. En ese momento hacía más o menos un año que había muerto Gilda, y esta mujer quedó en su reemplazo".

El pasado de la dictadura también se cuela en la relación de las tres mujeres. "Hay toda una crítica al progresismo careta en un punto, porque hay un personaje, el que interpreta Sanfilippo, que es hija de una desaparecida. El otro personaje la critica todo el tiempo porque parecería como que Cecilia quisiese llamar la atención con ese tema. Su media hermana la pone en crisis con eso y hay unas revelaciones al final que la delatan a Romina en un nivel de hipocresía absoluto", señaló la directora. "De hecho en un momento en la obra hablan de las leyes de Punto Final y Obediencia Debida. Por ahí se dice que muchas obras hablan sobre los desaparecidos, como si en un punto el tema estuviera agotado. Para mí es horrible escuchar eso, y por otro lado me interesaba poner una visión muy singular con estas tres mujeres hablando de este tema como hablan a veces las personas que no no tienen idea", dijo Saccani.

—La obra parece un paneo sobre una época. ¿Por qué la ambientaste en el 97?

—El 98 fue el año del caso Coppola, de Samantha Farjat, de Machito Ponce. Para mí fue el año cúlmine, el más exacerbado del menemismo. Después de ahí vino la crisis más fuerte. Me interesaba mostrar a los personajes en ese momento donde hablan sobre el futuro inmediato y hacen análisis, son charlatanas, hasta mentirosas. Y me interesaba poner en escena eso porque son muy escépticas sobre lo que va a pasar después. No tienen casi esperanza. A mí me resultaba interesante mostrar ese juego que, por lo menos en mi opinión, a partir del 2003, el país cambió. No me interesaba hacer una obra de bajada de línea ni nada por el estilo, pero sí mostrar que a veces cuando las personas son tan escépticas o tan cínicas, no tienen razón en lo que dicen, aun cuando ese descreímiento las ponga en un lugar de inteligencia. Parecería que el que no cree es inteligente y cool", concluyó.

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