Miércoles 14 de Septiembre de 2011
En cartas de los lectores de La Capital del 03/09/11, Emilio Zuccalá, en su misiva "Errores y fraude", ha originado una refutación sofística. Aquello que según Aristóteles es cuando intencionalmente se defiende algo falso para confundir al contrario. Zuccalá dice: ..."en las elecciones de Chubut, según el gobierno, hubo fraude, y en las primarias hubo un proceso de omisión y tergiversación para empañar el acto electoral". Refutación sofística. Esto ocurre en democracia, un mar de individuos que actúa en todo tiempo en pos de beneficios personales, en cuyo nomenclator con más de 40 denominaciones ahora se le agregó la sofística democracia, es una palabra que no se sabe quien la inventó. No hay ni siquiera pruebas de que haya estado en boca de Solón o de Clistenes. Algunos opinan que fue acuñada en el siglo de Pericles, en la decadencia del sofismo. Como se dijo, "razón aparente con que se pretende persuadir defendiendo lo espurio". El sofismo, sistema de dialéctica política, nació de la casta de filósofos eruditos atenienses durante la mitad del siglo quinto y subsistió hasta fines del cuarto antes de Cristo, cuando gobernaban desde el indiscutido Centro Cultural de la Hélade, Protágoras y Gorgias. Estos, autonombrados sofistas, creadores del arte retórico del cual surge la conciencia de un hecho aparentemente trivial: el manejo del habla, especialmente en política. La persuasión a través de la palabra, la oratoria. La elocuencia y la capacidad dialéctica para disertar dentro de una amplia cultura en el manejo de los términos: la epistemología, la ética, la psicología, la estética, la sociología y la ciencia política. Esto se llamó revolución sofística, consecuencia de una serie de innovaciones en diferentes áreas del conocimiento, una filosofía cíftica de la cultura general. A pesar de la popularidad que gozaron en su época de apogeo los sofistas, el escepticismo de éstos sobre la verdad absoluta y la moral, suscitó fuertes críticas. Sócrates, Platón y Aristóteles los censuraron "por aceptar dinero". Más tarde fueron acusados por el Estado por carecer de moral, adquiriendo la palabra sofista un significado despectivo, el de astutos y hábiles engañadores o de razonamientos falsos. Hoy el sofismo ha renacido y es de importancia en el desarrollo del pensamiento filosófico universal, muy considerado en la sistematización de la educación y en especial en política. Y he aquí, el relativismo, una idea que salió a la luz con los sofistas, los primeros en aportar reflexiones subjetivistas, que es lo que supone que cada individuo o cultura debe vivir según sus propias convicciones. La verdad absoluta no existe, es todo aquello que creemos cierto pero muy acompleja para el ser humano. Einstein dice: "depende del punto de vista del observador". Pero, verdad es: El cristinismo sofísticamente obnubiló a la oposición.
Roberto Linares, linares3@arnet.com.ar