Sábado 11 de Mayo de 2013
Epecuén se había desarrollado como destino turístico desde su fundación, el 23 de enero de 1921. Fue el refugio de miles de abuelos que buscaban alivio en la salina para los problemas en los huesos, las articulaciones y la piel. También el de cientos de judíos que la eligieron y adoptaron como lugar de veraneo por las similitudes de las propiedades del agua con las del Mar Muerto.
Hasta el día de la inundación llegó a contar con una capacidad hotelera de 5.000 camas distribuidas en 220 establecimientos entre hoteles, pensiones y residencias. La industria del turismo también convivió con la de la explotación de la sal que se usaba en el rubro farmacéutico y la fabricación del vidrio.
La madrugada del 10 de noviembre de 1985 una sudestada precipitó el desenlace y la fuerza del agua perforó un terraplén que protegía al pueblo de un lago que estaba colapsado por los 1500 milímetros de lluvia caídos ese año. A partir de esa noche el nivel de agua creció un centímetro por hora y dos semanas después ya había dos metros de agua.