Referente intelectual de la izquierda de América latina
Sin haber superado el primer año secundario, Galeano aprendió a narrar en los cafés. En sintonía con la revolución cubana, igual le hizo críticas.

Martes 14 de Abril de 2015

Eduardo Galeano, periodista y escritor, fue un contador de historias que se transformó en referencia intelectual para la izquierda a partir de "Las venas abiertas de América Latina" (1971).

Ensayista comprometido, recibió sin embargo una educación formal que no superó el primer año del secundario.

Él afirmaba haber aprendido el arte de narrar en los viejos cafés de Montevideo, de los cuales era afecto y consuetudinario visitante.

"No tuve la suerte de conocer a Sherezade; no aprendí el arte de narrar en los palacios de Bagdad; mis universidades fueron los viejos cafés de Montevideo; los cuentacuentos anónimos me enseñaron lo que sé", dijo el autor en octubre de 2009 en Madrid.

"En los cafés descubrí que el pasado era presente y que la memoria podía ser contada de tal manera que dejara de ser ayer para convertirse en ahora", añadió entonces ese mago de las palabras.

"Las venas abiertas..." fue leída por generaciones y decenas de miles de universitarios. Pero el autor, con una muestra de autocrítica poco común, comentó hace un año en Brasilia que "no sería capaz de leerlo de nuevo. Caería desmayado. Para mí, esa prosa de la izquierda tradicional es aburridísima. Mi físico no aguantaría. Sería ingresado al hospital".

Cuba. Fue con su pluma un potente defensor de Cuba, pero tampoco calló sus desacuerdos. Nunca renegó de la revolución de Fidel Castro ni se deslindó de ella, pero tampoco bajó la voz cuando arreciaban las críticas.

"Cuba duele", escribió en 2003, poco después de la detención de disidentes en la "primavera negra" y del fusilamiento de tres personas por secuestrar una lancha de pasajeros para intentar huir de la isla.

"En el duro camino que recorrió, la revolución ha ido perdiendo el viento de espontaneidad y de frescura", aseguró en un texto.

Pero en enero de 2012 volvió después de años a La Habana. "He sido y seguiré siendo su siempre amigo", aseguró entonces, sentado al lado del gran ensayista cubano Roberto Fernández Retamar y del entonces ministro de Cultura Abel Prieto. "El verdadero amigo es el que critica de frente y elogia por la espalda", dijo Galeano.