Martes 19 de Noviembre de 2013
Dos años menos de cárcel obtuvo Daniel Demesio Fernández tras apelar la condena a 18 años que le habían impuesto en mayo por el crimen de Meir Romano, un anciano de 87 años asesinado a golpes en su departamento de Salta y Paraguay en noviembre de 2011. El hombre de 36 años había sido sentenciado en un juicio oral pero el tribunal de apelación redujo la pena a 16 años de encierro al modificar, por cuestiones procesales, el encuadre penal del caso.
El fallo de la Sala IV de la Cámara Penal (integrada por Daniel Acosta, Adolfo Prunotto Laborde y Otto Crippa García) le da la razón a la defensoras Karina Bartocci y Adriana Lucero que plantearon una incongruencia: es que el hombre fue condenado por homicidio en ocasión de robo pero sólo había sido acusado del crimen.
Los camaristas anularon esa parte de la acusación y modificaron el encuadre. Así, condenaron a Fernández como coautor de un homicidio simple y redujeron la pena a 16 años. Por el mismo hecho había sido sentenciada en juicio abreviado la ex concubina de la víctima (ver página 33).
Dos delitos. Fernández había sido condenado en mayo por el juez Edgardo Fertitta por dos delitos. Uno fue el intento de robo a una obra en construcción de Roca y Montevideo, en enero de 2008. El otro fue el crimen de Romano.
La violencia de la escena del crimen contrastaba con el hecho de que no había aberturas forzadas. Por eso quedó en foco la ex pareja de Romano, Ramona Casco, quien fue demorada ante una serie de incongruencias en su relato y terminó brindando una confesión.
La mujer contó sobre los problemas que persistían en la relación con su ex, a la vez el padre de su hija. Y agregó que luego de una pelea le contó lo sucedido a Fernández, quien le alquilaba una habitación en la casa que la mujer compartía con un nuevo concubino en el barrio Puente Gallegos.
Entonces, según la mujer, Fernández le propuso que lo acompañara al domicilio de Romano para matarlo. Sin embargo, para los jueces, la motivación inicial era robarle al anciano.
Casco reveló que la tarde del hecho Meir le abrió la puerta y Fernández le pegó un puñetazo. Al parecer la mujer pidió que no le pegara más, pero el anciano terminó asesinado sobre su cama y los atacantes huyeron con 2.600 pesos de un placard.
Los camaristas tomaron como válida esa confesión policial que, evaluaron, detalla con "precisión importante" lo ocurrido esa noche. Brinda aportes que de algún modo dejan mejor parado al imputado, como el afirmar que el acusado no tomó nada del botín, lo que se corrobora con el resultado negativo de las requisas dispuestas respecto de Fernández".
Señalaron que los cortes que tenía Fernández en el antebrazo al ser detenido se compadecen con las lesiones defensivas de la víctima. Y remarcaron que fue al lugar con el fin de sustraer dinero: "El atentado no reparó en el uso indiscriminado de una violencia absolutamente innecesaria. Más allá que el fiscal no lo acusara por la sustracción, el móvil fue despojarlo de sus pertenencias, concretando una agresión deleznable a una persona sumamente débil", concluye el fallo.