Recursos de amparo
Hay una masa enorme de seres esperanzados tratando de superar la angustia de una larga demora de sus ilusiones, de ser justicieramente actualizados en sus haberes jubilatorios.

Lunes 19 de Julio de 2010

Hay una masa enorme de seres esperanzados tratando de superar la angustia de una larga demora de sus ilusiones, de ser justicieramente actualizados en sus haberes jubilatorios. Pero a pesar de las leyes vigentes y de los fallos judiciales que les reconocen sus derechos, son postergados de manera vil y caprichosa, con pretexto de otras urgencias que nunca los incluyen. Se ignora o se olvida que todos ellos desde hace muchos años creyeron y aportaron durante la mayor parte de sus vidas los fondos que alentaban su ilusión de merecer en su descanso jubilatorio, un bienestar acorde con sus esfuerzos. Un ejemplo muy explícito y reconocido es el que ha sentado jurisprudencia como el "Caso Badaro" en el Sistema Nacional de Ansés, pero que no se cumple y que ha dado origen a más de 300 mil juicios de reclamo sin resultados hasta hoy. Otro caso poco conocido, pero no por ello menos justo, es el de los profesionales de la ingeniería en nuestra provincia, en el que las leyes 6.729 y la 4.889 del año 72 prometieron en su articulado el pago de ocho veces el valor aportado para jubilarse, lo que llegó a cumplirse pagando solo hasta el año 1990. Luego se fue reduciendo y acomodándose a los avatares económicos circunstanciales que manejaron los sucesivos directorios de la Caja sólo para incrementar reservas inútiles a costa de mantener los haberes jubilatorios en la mínima cantidad posible, sin atender razones de solidaridad. Estos directorios, de carácter timorato y pusilánime, salvo honrosas excepciones, han sostenido su proceder basados en cálculos actuariales utópicos e irreales, manejados por burócratas que medran con sus dictámenes falaces y bajo la eterna amenaza de que la Caja se fundiría si se respetaran las leyes que deben aplicarse. En consecuencia se está cobrando la mitad de lo que correspondería. ¿No es esto similar al "Caso Badaro"? Como los jubilados tienen plazos de vida muy cortos para seguir reclamando, solamente pueden confiar en un recurso de amparo colectivo ante tanta injusticia e insensibilidad social, que los saque de este infierno de incomprensión, y cualquiera que sea su régimen de aportes ya no son admisibles más postergaciones para respetar lo que ordenan las leyes que los funcionarios actuantes deben cumplir inexorablemente para no incurrir en falta a los deberes de funcionarios públicos y pagar como corresponde los haberes jubilatorios para los que se aportó ilusionado en su momento.

Carlos Alberto Vallejos

LE 5.974.851