Recordando el 11 de setiembre
Pasaron ocho años de la masacre fríamente planificada para apropiarse de las incalculables riquezas que existen en el subsuelo de Afganistán e Irak.

Viernes 11 de Septiembre de 2009

Pasaron ocho años de la masacre fríamente planificada para apropiarse de las incalculables riquezas que existen en el subsuelo de Afganistán e Irak. La gran mentira del ataque extranjero a Nueva York y el Pentágono posibilitó que los norteamericanos crearan la organización titulada "Académicos por la verdad del 11/9", donde miles de personas investigan y acusan directamente al vicepresidente Dick Cheney de ser el cerebro de la matanza y que la versión del gobierno acerca del atentado es falsa. Gracias a ellos, se sabe que toda la documentación confidencial de las Torres había sido trasladada fuera de ellas varios días antes. Un puñado de pilotos aficionados jamás podrían burlar a los 14 servicios de inteligencia de distintas reparticiones que posee Estados Unidos. Incluso eludieron al sistema Echelon, que vigila las comunicaciones telefónicas, de fax, de télex y de correo electrónico. Cuya pasmosa capacidad llega a la interceptación de 200 millones de comunicaciones diarias. Los 120 satélites y las 12 bases de la red Echelon también fueron evitados por estos "árabes" que, para maravilla del lector, seis de los supuestos pilotos terroristas que murieron en el atentado según la "historia oficial", están bien vivos en sus países de origen. Kurt Sonnenfeld, el camarógrafo oficial del 11-S, actualmente refugiado en la Argentina, afirma en su libro "El Perseguido", editado en junio de este año, que en la semana previa al ataque del World Trade Center, todo el suministro eléctrico fue cortado por 36 horas, incluyendo cámaras de seguridad y los sistemas de control. Fue en el marco de una operación de mantenimiento altamente irregular. Quien dio la orden fue Marvin Bush, el hermano menor del presidente, encargado de la seguridad en las Torres y en las aerolíneas donde se secuestraron los aviones. Además, entre los escombros se encontraron restos de nanothermite, un poderoso explosivo utilizado en demoliciones. Tal vez George W. Bush, o alguno de sus asesores, algún día hablen de más y nos cuenten cómo planearon matar a miles de inocentes para satisfacer intereses abyectos y deleznables a espaldas de toda la humanidad. Basta observar cuáles naciones se beneficiaron geopolíticamente en estos años y quiénes hicieron un gran negocio con esta guerra. Hoy sólo los necios y estúpidos siguen afirmando que los autores fueron unos pobres árabes suicidas.

Alberto Seoane,

seoanealberto@gmail.com