Reclamo por dos jóvenes asesinados por un panadero
Familiares y amigos de dos jóvenes que murieron a raíz de los disparos efectuados por un panadero, en un controvertido caso judicial, se movilizaron ayer hacia Tribunales para pedir se imponga pena y prisión efectiva contra el autor de los balazos, dado que consideran que el caso no se encuadra como un acto de legítima defensa.

Sábado 28 de Marzo de 2009

Familiares y amigos de dos jóvenes que murieron a raíz de los disparos efectuados por un panadero, en un controvertido caso judicial, se movilizaron ayer hacia Tribunales para pedir se imponga pena y prisión efectiva contra el autor de los balazos, dado que consideran que el caso no se encuadra como un acto de legítima defensa.

El panadero Germán Giosa, de 28 años, aguarda en libertad el veredicto judicial. Está imputado por causar la muerte de Alberto Matías Asencio, de 19 años, y Sergio Nicolás Morel, de 15, el 31 de agosto del año pasado, frente a una despensa a la que llegaba a entregar la provisión del día. El panadero siempre adujo que reaccionó a un intento de robo y su abogado solicitó el sobreseimiento por considerar que se defendió en forma legítima.

Los familiares de los jóvenes asesinados subrayan que en la causa predomina un enfoque unilateral basado en el relato del comerciante pero que su versión no es la única ni la verdadera. Alegan que el intento de robo no está probado en el expediente y que el comerciante, de 28 años, portaba ilegalmente el arma usada en esa acción. "Mató a nuestros hijos y sigue en libertad como si nada hubiera pasado", dijeron los padres en una carta leída ayer frente a Tribunales.

El repartidor aseguró que se defendió a tiros de un intento de asalto de dos jóvenes que lo interceptaron armados. Sostuvo que bajó del auto y uno de los ladrones forcejeó con él mientras el otro le apuntaba con el arma. Dijo que el que estaba desarmado vio que tenía un arma debajo del asiento y le gritó a su cómplice: "Quemalo, quemalo". Según su declaración, el asaltante armado gatilló, pero no salió el proyectil. Entonces él recogió un revólver calibre 38 largo de su padre y abrió fuego. A Morel, de 15 años, lo hirió en el corazón y a Ascencio, de 19, en la cabeza.

El otro lado. La familia de los jóvenes asesinados reiteraron ayer que no se trató de un intento de asalto y manifestaron rechazo por cómo la prensa abordó el tema. "Hablan de un robo que no está probado. Que los chicos estaban armados pero resulta que no tiraron un solo tiro", sostuvieron en la carta.

La causa es investigada por la jueza María Luisa Pérez Vara. En noviembre pasado se realizó la reconstrucción del hecho en presencia del joven imputado, cuyos padres son dueños de una panadería de la zona.

Los manifestantes sostuvieron que los medios de prensa y la Justicia encuadran los actos distinto según la condición social de los involucrados. “A nuestros pibes cuesta sacarlos de prisión, cuesta evitar que los apaleen y que los maten. A Germán Giosa, que tiene plata y relaciones, no les cuesta mucho. Es decir que los que tienen plata son mejores que nosotros según las autoridades”.