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Reclamo por cloacas saturadas en el barrio 7 de Septiembre

Por un déficit de construcción, la red colapsa y se inundan las calles. Los vecinos la semana pasada comenzaron a juntar firmas para elevar un petitorio a Aguas Santafesinas (Assa).  

Lunes 26 de Marzo de 2012

En el barrio 7 de Septiembre el agua de las cloacas brota del asfalto como en una vertiente. El charco crece, salpica, sube a las veredas y enciende el malestar de los vecinos por ese trastorno crónico debido a falencias de infraestructura que requiere mantenimiento constante para destapar los conductos. "Estamos viviendo en un foco infeccioso", "a la gente le da asco cruzar la calle", se quejan entre los monoblocks, donde la semana pasada comenzaron a juntar firmas para elevar un petitorio a Aguas Santafesinas (Assa).

La situación fue expuesta la semana pasada por unos setenta vecinos a los concejales Héctor Cavallero y Fernanda Gigliani, del Partido del Progreso Social (PPS).

"Me encontré con un alto grado de irritabilidad por las cloacas reventadas y la falta de presión en el agua. Hay lagunas con materia fecal frente a una escuela y la comisaría, pero ningún plan municipal o provincial para resolver el problema", planteó Cavallero.

En Assa aseguraron que el problema es estructural y a eso se suma un mal uso de la red (se han encontrado desde trapos a pañales), lo que obliga a realizar desobstrucciones constantes (ver aparte).

Para Juan Osuna, presidente de la vecinal 7 de Septiembre, el problema existe "desde que se hizo el barrio" y requiere de "un contacto permanente" con Assa. "Hay un problema de nivelación y de bombeo, que se interrumpe cuando se corta la luz", planteó, si bien destacó que el año pasado el municipio "invirtió un millón y medio de pesos en pavimento, abrió calles y cambió las luminarias".

En el barrio de la zona noroeste, según datos de la vecinal, habitan unas 30 mil personas que conviven en dos conjuntos de torres Fonavi. Fue creado para obreros metalúrgicos hace más de treinta años y está delimitado por la colectora de Circunvalación, Sarratea, Juan B. Justo y Jorge Newbery.

Detonante. La saturación de las cloacas acompaña a la historia del lugar, pero el reciente aumento del 63 al 117 por ciento en la boleta del agua movilizó a los vecinos a reclamar una solución.

"En invierno y verano las cloacas están tapadas. La calle Ayala Gauna al 7800 siempre es un río. Y cuando se llena la calle se empiezan a rebalsar las cañerías adentro de la casa", contó Laura, una vecina de esa cuadra. En el medio de la calle, frente a la escuela Fray Luis Beltrán, daba fe de sus dichos un pozo geométrico cercado por carteles de Aguas Santafesinas. Un día antes, los camiones de la empresa habían desagotado los caños ante un nuevo desborde.

"La semana pasada no se podía cruzar de vereda a vereda. Siempre hubo problemas con las cloacas. Hace 28 años que vendo en este barrio y conozco a todos los camiones atmosféricos", describió Hugo, un churrero de 43 años. Entre la torres, los vecinos cuentan que al colapsar las cañerías el agua servida comienza a salir por piletas e inodoros.

Ese problema afecta sobre todo a los departamentos en planta baja, como el de Blanca, una vecina de la tira 13: "Se tapan las cloacas y nadie hace nada. El agua sucia brota de los inodoros y el baño se inunda. Tengo que cerrar la llave de paso de la torre, ponerme un par de guantes y meter la mugre en bolsas".

Unos metros más adelante, el acceso al monoblock 4 está bordeado por un charco de agua oscura. A eso se suma que, en la esquina de Ayala Gauna y Tarragona, el agua de lluvia aflora sobre el pavimento por un defecto en la cámara de desagüe pluvial del municipio.

"Esto es un foco infeccioso terrible. Hace meses que lo tenemos", se quejó Margarita, masajista del centro de jubilados. Oscar Rincón, presidente de la entidad y "uno de los fundadores del barrio", cuestionó la falta de obras de fondo y planteó que los vecinos comenzaron a juntar firmas para elevar un petitorio a Assa.

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