Miércoles 27 de Enero de 2010
El domingo 24 de enero, a las 12, salí de la ciudad de Córdoba junto a otras cuatro personas rumbo a Rosario, de regreso de un breve viaje a esa ciudad. Teóricamente debíamos llegar a destino entre las 18 y 18.30, pero no fue así. Antes de salir de Córdoba, nos demoramos en un taller mecánico de la empresa, durante más de una hora, por un problema en la suspensión de la unidad, pero como no se pudo resolver, nos cambiaron de micro. De ahí salimos alrededor de las 13.15. Pero los inconvenientes no iban a terminar allí. Nuestro grupo estaba ubicado en el sector bajo de la unidad, un lugar realmente deplorable por la condiciones de higiene, el desgaste de las instalaciones, de suerte tal que como en la cabina de los choferes no funcionaba el aire acondicionado, ellos decidieron abrir las ventanillas de esa parte de la unidad, impidiendo que la refrigeración actuase en el resto del sector bajo. Así viajamos en medio de una tórrida tarde como fue la del domingo pasado. Obviamente, a Rosario llegamos a las 19.30, una hora más tarde, molidos por el calor de siete horas y media de viaje. La empresa en la que adquirimos los boletos es Chevallier, pero los boletos eran del General Urquiza y la unidad decía Sierras de Córdoba Dorado, siendo su número el 289. En el largo y caluroso viaje, pasamos parte del tiempo fotografiando todos los desperfectos y muestras de falta de higiene que observamos para documentarnos. Pagamos el precio que estaba fijado, pero en realidad considero que deberían indemnizarnos por las condiciones en las que nos hicieron viajar, por lo menos a las siete personas que ocupábamos el sector bajo del micro.
Carlos Italiano latinia@fibertel.com.ar