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Reclaman por la reapertura de las mesas de diálogo en la cárcel de Coronda

Lo hizo la Coordinadora de Trabajo Carcelario tras un duro informe en el que se refiere a las falencias que presenta el presidio y la superpoblación de reclusos en el mismo lugar.

Domingo 26 de Enero de 2014

La cárcel de Coronda, de donde el primer día del año se escaparon seis presos por un conducto de aire (ver aparte), no es ajena a la mala situación que atraviesan todos los centros de detención de la provincia y que tuvo su correlato, entre otras cosas, en un sinnúmero de protestas dentro de las atestadas comisarías rosarinas desde principio de año. Pero más allá del importante número de reclusos que hay en las celdas del mayor penal santafesino, desde la Coordinadora de Trabajo Carcelario (CTC) se denunció que “se han eliminado las mesas de diálogo que funcionaban desde el año 2004 y que permitían abordar la problemática interna de la cárcel buscando soluciones en común”, según dijo ayer a La Capital Lilian Etchegoy, referente de la Coordinadora.

   En un informe que la CTC dio a conocer esta semana, se sostiene que “desde que se puso en funciones como director del Instituto al doctor Agustín Nigro (julio de 2013) hubo un gran retroceso institucional, en particular ante la suspensión de las mesas de diálogo, limitando de esta manera que trasciendan las problemáticas intramuros y se viabilice el debate a través de la participación de autoridades, referentes internos y organizaciones no gubernamentales con el fin de aportar ideas sobre las problemáticas institucionales”.

   A partir de las demandas presentadas por los presos, la CTC sostiene que “no es posible imaginar un escenario diferente al actual en la unidad en tanto no se tomen en consideración prácticas inclusivas, se posibiliten las instancias de representación y se recuperen las mesas de diálogo como espacio rector en el gobierno de la prisión”.

De a dos. Todo ello, dice el comunicado, “ante la situación de sobrepoblación que actualmente viene soportando esa unidad penitenciaria”. Y, al respecto, aclara que al 31 de diciembre oficialmente se sostuvo que en el presidio había 1.058 internos (sin contar los que estaban en la enfermería o con salidas transitorias) aunque extraoficialmente se sostiene que “son 1.161 los presos que, en algunos pabellones, ya están alojados de a dos en celdas que son individuales”. En ese orden, la CTC recordó que “en 2004 el juez de Ejecución de Coronda hizo lugar a un pedido de hábeas corpus colectivo que habían realizado los internos para que el alojamiento sea individual” y que “a medida que se fue cumpliendo y descomprimiendo fue notable como bajó el nivel de conflictividad y mejorando la calidad de vida de los internos”.

   Pero ahora, sostiene la ONG, “la sobrepoblación provoca serios trastornos en la institución debido a que todo sigue funcionando con la misma cantidad de personal y eso incide directamente en el deterioro de la asistencia brindada por los profesionales abocados a las tareas de contención y reinserción”.

Traslados. En otro momento del documento, la CTC plantea su preocupación porque los denominados “voceros” o referentes de los distintos pabellones de la cárcel, elegidos por el resto de los presos, “están siendo trasladados a otras unidades penitenciarias sin motivos aparentes para neutralizar planteos que puedan molestar a los directivos”.

   En cuanto a las condiciones de detención, la CTC menciona que la cárcel tiene 400 cupos laborales para más de 1.100 presos por lo que “el resto de la población no tiene la posibilidad de un tratamiento acorde a lo que establece la Ley Penitenciaria” y que los pabellones disciplinarios conocidos como “buzones, son utilizados ante conflictos o supuestos conflictos de convivencia derivando allí a personas que pasan 23 horas del día encerrados, sin contacto exterior, sin acceso al patio, escuela o actividad alguna, lo que genera situaciones de violencia, autolesiones e incluso suicidios”.

   Finalmente, la CTC denuncia que “durante la presente gestión se ha reestablecido el sistema de sanciones colectivas, en particular a los internos del pabellón 12” después de la fuga del primer día de este año y que “el servicio sanitario es escaso por la gran cantidad de internos que se alojan, por lo que no puede cubrir los traslados a los distintos centros asistenciales de aquellos internos que requieren tratamientos en diferentes especialidades percibiéndose como mala la atención médica en la unidad”.

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