Miércoles 06 de Abril de 2022
Más de cien personas se reunieron este miércoles a la tarde en la esquina de Valle Hermoso y Anchoris para pedir que se active la investigación por la muerte de Ezequiel Maldonado. El albañil nacido y criado en barrio La Cerámica fue asesinado el 23 de marzo cerca de las 23 a media cuadra de donde su familia y vecinos manifestaron para pedir Justicia.
Ezequiel Lucas Maldonado tenía 34 años, dos hijas y su esposa. Además de trabajar como albañil, vendía medias por las calles de su barrio y otros lugares de la zona norte de la ciudad. El miércoles que lo mataron de innumerables balazos había ido a comprar unos sándwiches para cenar a un negocio de Valle Hermoso al 1600. Al regresar a su casa con su moto Honda Titán negra por la misma calle, a la altura del 1400, lo interceptó un auto, aparentemente un Renault Clio, desde el cual le dispararon varias veces.
Vecinos dijeron que el muchacho les gritó a los del auto que se habían confundido, y un minuto después una moto lo levantó del asfalto y lo llevó al Hospital Alberdi. Sus ocupantes lo dejaron allí y se fueron sin aportar un solo dato sobre la víctima.
“El muchacho venía por Valle Hermoso y un Clio gris que daba vueltas desde temprano lo enganchó en la misma cuadra, antes de llegar a Medrano. Cuando él vio que empezaban a tirarle les gritó que él no era, que se habían confundido, pero ya le habían disparado. Uno del auto dijo a los gritos «¡nos confundimos!»”, relató un vecino esa misma noche.
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Lorena, la viuda de Ezequiel, contó a La Capital que “hasta ahora no sabemos que pasó. Dicen que lo confundieron pero no sabemos con quién ni tampoco quiénes lo mataron. En Fiscalía me dijeron que el fiscal que tomó la causa está de vacaciones”.
“Nadie se acercó —agregó la muchacha—, ni gente de la Municipalidad ni de la provincia, ni siquiera un psicólogo. Lo que hago ahora para comer es vender ropa y estar con mis hijas. Nunca pensé que nos iba a pasar algo así. Mi marido era una gran persona. Al entierro fueron más de 300 personas, porque era muy querido”.
Ezequiel terminó la secundaria y estudió electricidad. “Hacía trabajos de albañilería y para sumar más plata cortaba el césped y hacía unos pesos con otras changas. Este año mi nieta cumple 15 años y él quería hacer una fiesta. Nosotros vivimos desde siempre en este barrio pero esta locura y violencia no la vi nunca”, recordó Hugo, el padre de Ezequiel.