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Recibió una brutal golpiza y en el hospital no lo atendieron

Un joven de Amenábar fue agredido por una patota en la puerta de un boliche de Sancti Spíritu. Según denunció el padre del muchacho, en el centro de salud no lo curaron y tuvo que huir a su pueblo perseguido por sus agresores.

Jueves 03 de Enero de 2013

Una verdadera odisea le tocó vivir al joven Juan Pablo Basso la madrugada del domingo a la salida de un boliche bailable ubicado en la localidad de Sancti Spíritu. Recibió una paliza propinada por entre 10 y 15 personas y pudo salvar la vida por la intervención de sus amigos de Amenábar, de donde es oriunda la víctima.

Su padre Juan Carlos Basso se quejó de la poca predisposición en la atención médica de Sancti Spíritu y pidió mayor control policial y de la comuna de esa localidad. Es que el chico tuvo que huir del hospital y finalmente fue atendido por su hermana en Amenábar.

Juan Carlos Basso fue presidente comunal de esta localidad del sur santafesino y diputado provincial por el partido demócrata progresista. "Mi hijo Juan Pablo fue una de las víctimas de la barbarie de un grupo de 10 o 15 chicos quienes empezaron a golpearlo ferozmente y pudo zafar de esa situación por la intervención de sus amigos", le contó a La Capital sobre la experiencia de Juan Pablo en el boliche Destino Disco.

Según su padre, el joven de 23 años quedó "casi sin visión por los golpes, con la mandíbula que parecía fracturada, escoriaciones en varias partes del cuerpo, completamente ensangrentado por las lesiones y con hemorragia nasal. Hizo la denuncia en la comisaría del pueblo (Sancti Spíritu) donde le dieron un formulario para que lo completaran en el hospital". No obstante, sostuvo que una vez en éste, las enfermeras demostraron desinterés, diciendo que no querían molestar al médico de guardia. Ante la insistencia de los chicos que acompañaban a mi hijo, se limitaron a darle otro papel para que lo completara el profesional responsable. Cuando salieron del lugar advirtieron que algunos de los agresores estaban allí".

Frente a ese cuadro, y ante la falta de atención médica "los chicos decidieron huir de esa pesadilla. Ya en su casa de Amenábar lo atendió mi hija, que es médica, quien le brindó los auxilios que no le ofrecieron donde correspondía".

Queja al accionar policial. Basso se quejó del accionar policial tras sostener que "están para prevenir y no ser espectadores. Cuando hay lesiones de este tipo se debe actuar en defensa y protección del damnificado. El sentido común y primera obligación de las fuerzas de orden público es velar por la seguridad de los ciudadanos".

También se quejó del propietario de boliche, César Coccoz, quien "está obligado a bregar por la seguridad de los concurrentes a su negocio. Las ordenanzas no sólo resguardan sus propios bienes."

Sobre la administración comunal de Abel Fontenla señaló que "la comuna habilitó ese lugar y no tengo por qué dudar que el Derecho de Registro e Inspección (Drei) que paga es precisamente para que la comuna haga cumplir con las normas que seguramente propenden a la seguridad de los vecinos; aunque no sean residentes en la localidad como es el caso de mi hijo. Algo falló; los hechos así lo demuestran".

Finalmente, el padre cargó contra el director del hospital tras recordar que "aunque sea por solidaridad tendría que haber recibido atención. Cualquier ser humano con un poco de caridad auxilia al herido aunque venga de un tiroteo por asaltar un banco. Revise las actitudes que seguramente tendrá que cambiar algunas cosas".

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