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Rebeldía, punto y conformismo

No todos los equipos que vengan al Gigante propondrán lo que propuso ayer River. Ya en la previa se hablaba de un examen que podía dejar emerger conclusiones más corpulentas.

Lunes 17 de Febrero de 2014

No todos los equipos que vengan al Gigante propondrán lo que propuso ayer River. Ya en la previa se hablaba de un examen que podía dejar emerger conclusiones más corpulentas. De arranque, el punto terminó siendo positivo para Central. Puede pensarse que en condición de local no se pueden dejar puntos en el camino. Es una postura que va con los designios futbolísticos. Pero el contexto muchas veces abona el análisis. Arrancar perdiendo a los 3' y emparejar la historia fue el punto de inflexión del cual hoy Russo y sus dirigidos pueden esgrimir como principal indicio. Es que el 1 a 1 final fue tomado con buenos ojos, sobre todo porque los últimos 16 minutos (hubo 7 de adición) Central lo jugó con uno menos por expulsión de Ferrari.

Creer que con estos arrestos de coraje puede alcanzar sería un grosero error. Porque fueron varios los puntos flacos que entregó el equipo a lo largo de 90 minutos intensos. Precisamente ese ritmo fue un punto por el cual a Central le costó tomarle la mano al partido. Tal vez porque River arrancó mejor. Al menos más aplomado con la pelota en los pies. Con un Lanzini movedizo, con un mediocampo bien parado y con dos delanteros (Cavenaghi y Teo) haciendo gala de su experiencia.

El problema en ese entonces para Central era el desconcierto de la mayoría de sus jugadores. Porque Delgado perdía cada mano a mano por su sector, porque Méndez perdía más pelotas de las que entregaba bien, porque Nery sufría en inferioridad numérica y algunas cosas más.

En el medio de eso apareció un error de viejas épocas. Un córner a favor en el que River salió rápido de contra y donde Méndez falló en la contención de Lanzini. Cavenaghi, Teo y el propio Lanzini se encargaron de meter ese mazazo directo al mentón canalla.

A partir de ahí fue palo y palo, con un Central que empezó a manejar mejor el balón, generalmente desde los pies de Encina. Y fue el Sapito quien apareció por izquierda para meter un centro quirúrgico a la cabeza del Chino Luna para que el delantero sentenciara a Barovero.

Sin dudas fueron los mejores minutos de Central en el partido. Y los peores de River. Dio fe de eso Ponzio, cuando quiso salir jugando y regaló la pelota. Allí fue Castillejos (en off side), quien no pudo con Barovero. Pero River exigía. Lo hizo Cavenaghi con una media vuelta (36') y Carbonero con un remate débil a las manos de Caranta (39').

La intensidad se sabía que no iba a ser la misma. Y fue lo que sucedió. Por eso tras la vuelta de los vestuarios el juego no sólo se ensució, sino que entró en su momento más crítico. Poco de Central. Poco también de River. Apenas un remate de Mercado que rebotó en Donatti y se fue al córner y un disparo de Carrizo que terminó lejos del arco millonario fue lo que sucedió en el complemento. Todo era fricción y demasiadas imprecisiones.

Claro que para Central hubo un click en el partido. Fue la expulsión de Ferrari (81'), por doble amonestación. Ahí fue cuando llegó el momento de enfriar el partido, resignar las ambiciones y apostar a sumar un punto.

Central hizo su parte y River no pudo destrabarlo. Por eso todo terminó en un empate que Central no vio con malos ojos, más por el contexto que por cuestiones estrictamente futbolísticas. El haberse sobrepuesto al cachetazo tempranero, pero sobre todo ante un rival al que muchos tienen como candidatos es de donde se sostiene la sensación de conformismo.

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