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Rebajaron la pena a un bolichero de Pérez juzgado por el homicidio de un futbolista

El fallo de la Cámara Penal. Daniel Lungo deberá purgar 8 y no 10 años de cárcel por matar a Pablo Conti en marzo de 2010. Para los jueces fue la reacción a una golpiza.  

Domingo 29 de Junio de 2014

La Cámara Penal rebajó al mínimo legal de 8 años la condena impuesta a un bolichero de Pérez por el asesinato de un futbolista al que apuñaló en corazón tras una pelea ocurrido en el local cuatro años atrás. Daniel Angel Lungo había sido condenado el año pasado a 10 años de prisión como autor del fatal ataque tras descartarse que actuara en legítima defensa. El fallo fue revisado ahora por tres camaristas penales que acordaron confirmar la sentencia pero atenuaron la pena. Evaluaron que, antes de cometer el crimen, el acusado sufrió una fuerte golpiza que fue el disparador de su reacción.

La nueva sentencia fue emitida por los jueces Daniel Acosta, Carlos Carbone y Rubén Darío Jukic a cuatro años de la muerte de Pablo Conti. El muchacho de 25 años jugaba al fútbol en una liga del interior cordobés y la noche del trágico ataque había ido a bailar al boliche Galileo, ubicado en 9 de Julio y Belgrano de Pérez, que administraba Lungo.

A lo largo de una investigación con abundantes testimonios, se determinó que esa noche el empresario de 44 años fue golpeado en un disturbio en la puerta de la disco. Y que al cesar los incidentes salió a buscar al grupo de amigos de Conti, alcanzó al futbolista en una plaza ubicada enfrente del boliche y le clavó un cuchillo en el pecho.

En base a esa reconstrucción de los hechos, en marzo de 2013 el juez de Sentencia Julio César García condenó a Lungo a 10 años de prisión como autor de un homicidio simple. El magistrado descartó entonces la versión del bolichero, que siempre aseguró haber actuado en legítima defensa en medio de una pelea. Consideró que "no hubo racionalidad" en la agresión ya que el incidente previo fue una pelea a golpes de puño, mientras que el bolichero atacó con un cuchillo a un joven desarmado, cuando la pelea había cesado y su vida no corría peligro.

Luego de recibir la puñalada que le perforó el ventrículo derecho, Conti fue agredido por un socio del bolichero, Julián Romildo Testa, quien le asestó la cabeza contra un árbol. Como según la autopsia esa lesión no fue mortal, Testa fue condenado un año atrás a un mes de prisión condicional (no fue a la cárcel) y a realizar trabajos comunitarios por el delito de lesiones leves. Su situación penal no fue revisada en esta instancia.

Golpes previos. Los tres camaristas que analizaron el fallo a partir de un planteo de la defensa de Lungo coincidieron en descartar una vez más la legítima defensa. Dijeron que ese supuesto "resulta inverosímil" y no se advierte "ni remotamente" en este caso. Pero sí aceptaron el pedido del acusado de atenuar el monto de la pena. En este sentido, plantearon que los golpes previos que sufrió Lungo en el local "deben tener una mensuración".

"Lungo había sufrido una golpiza que fue el disparador de la agresión posterior respecto de aquellos a quienes vinculaba (con la pelea), entre los que se encontraba Conti", explicaron.

El fallo reseña que el bolichero sufrió, según el informe médico realizado a las 72 horas, un hematoma con derrame en un ojo, varios golpes en el torso y el brazo izquierdo y tumefacciones en ambas rodillas. Al rebajar la pena los jueces tuvieron en cuenta además la "carencia total de antecedentes" y la "favorable impresión causada en la audiencia de conocimiento personal".

La muerte de Conti conmocionó a la localidad de Pérez, que se expresó en marchas y sonoros reclamos de esclarecimiento.

Testimonios. Antes de pronunciarse, los jueces de la Sala IV de la Cámara Penal revisaron uno por uno los testimonios sobre los incidentes que ocurrieron aquel 6 de marzo de 2010 entre las 2 y las 6 de la madrugada. Tanto los dichos de allegados a la víctima como de testigos y empleados del boliche.

Y concluyeron que los disturbios de esa noche pueden dividirse en dos partes: primero hubo una pelea a piñas en la puerta del local y luego se produjo la escena mortal en la plaza.

Todo comenzó con un altercado menor. Conti fue agredido dentro de la disco por un joven "de pelo largo", protestó ante los encargados de seguridad y lo sacaron del local junto con un amigo. Ya en la puerta, Conti se quejó ante Lungo por la lesión que había sufrido y el dueño le permitió volver a entrar —escoltado por un custodio— para señalar al autor de la agresión.

Mientras eso ocurría, el amigo de Conti que se quedó en la puerta se trenzó en una fuerte pelea con Lungo, a quien dominó y arrojó al piso. Del local salieron patovicas y amigos del joven que los separaron y el dueño de Galileo volvió a entrar a la disco, muy golpeado, aunque se rehusó a llamar un médico.

Para entonces Conti ya había sido echado. Enseguida Lungo salió del local acompañado por algunos patovicas y su socio Testa hacia la plaza donde estaba el grupo de amigos de Conti, a quien apuñaló con un cuchillo y le provocó una sola herida en corazón que lo desangró en pocos minutos. Además, con la misma arma blanca, atacó a otro joven, José L., a quien le seccionó parte del pulgar de la mano derecha.

Con ese desenlace, los allegados a la víctima incendiaron el auto de Testa y provocaron destrozos en el interior del boliche. En ese momento, según declaró una empleada, Lungo los increpó con un comentario que el fallo considera incriminante: "Rompan, putos, total ahí está agonizando". Cuatro años después, el caso cerró con la condena del bolichero por el mínimo legal del delito de homicidio.

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