Miércoles 26 de Marzo de 2014
Las aeronaves que peinan el océano Indico a 2.500 kilómetros de la ciudad australiana de Perth, donde se supone que cayó el Boeing de Malaysia Airlines con 239 personas a bordo, reanudaron anoche (el inicio del miércoles para la zona) la búsqueda luego de que se abatiera una tormenta con fuertes vientos de más de 80 kilómetros por hora.
El primer ministro australiano, Tony Abbott, precisó sin embargo que "la búsqueda no será eterna", aunque se seguirá tratando de localizar a la aeronave siniestrada.
Fue una compañía británica satelital, Inmarsat, la que analizó los datos satelitales disponibles con un enfoque innovador y sin precedentes, para concluir lo que todos temían: que el avión de Malaysia Airlines se estrelló a miles de kilómetros de su trayecto previsto, en el sur del Indico.
La compañía de comunicaciones satelitales basada en Londres contaba con datos escasos, ya que el sistema de comunicaciones de la aeronave fue desactivado cuando se apartó repentinamente de su trayecto original.
Sin embargo, el avión continuó enviando automáticamente cada hora señales o pings a un satélite de Inmarsat durante al menos cinco horas luego de abandonar el espacio aéreo de Malasia.
Los pings equivalen sólo simplemente a un mensaje de "estoy encendido", y no aportan información sobre ubicación, velocidad ni dirección de la aeronave.
En un principio los ingenieros de la empresa usaron los últimos pings para determinar dos posibles arcos de desplazamiento, al norte o sur de la última posición conocida.
Para un análisis más detallado, la empresa revisó toda la información disponible aplicando, de una manera totalmente novedosa, principios de física que se enseñan en colegios secundarios alrededor del mundo.
Inmarsat decidió examinar el espectro de frecuencias de las transmisiones de pings y cómo éstas diferían de las señales automáticas emitidas por vuelos anteriores Boeings 777 de Malaysia Airlines.
Los investigadores se basaron en el efecto Doppler, el cambio aparente en la frecuencia de ondas emitidas por un objeto en movimiento.
Método. La empresa estudió las señales del MH370 antes de despegar en Kuala Lumpur y al inicio del vuelo, considerando el tipo de aeronave, la ubicación del satélite y otros factores para calcular posiciones posibles.
Luego comparó sus predicciones con los datos de otros seis Boeings 777 que volaron el mismo día y encontró datos compatibles con su modelo.
"Los ingenieros modelaron cambios ínfimos en la frecuencia a medida que un avión se desplaza en el aire", explicó Jonathan Amos, corresponsal de ciencia de la BBC.
"Estamos hablando del famoso efecto Doppler, que comprime o expande las ondas de radio que emanan de objetos en movimiento".
El mismo efecto puede observarse con la sirena de una ambulancia o la bocina de un auto que se acercan. Para el observador, hay un aparente cambio de frecuencia, ya que los sonidos parten desde una posición más cercana y las ondas son comprimidas.
En el caso de ondas sonoras el tono del sonido emitido por una fuente que se aproxima al observador es más agudo que si la fuente se aleja.
El fenómeno, que lleva el nombre del físico austríaco que lo describió en 1842, Christian Doppler, también se aplica a las señales enviadas por el vuelo de Malaysia Airlines. En otras palabras, las señales llegarían con una frecuencia más aguda si el avión se acercaba al satélite, o menos aguda si la aeronave se alejaba.
El trabajo de Inmarsat, fue "de punta, no se había intentado antes, y permitió confirmar que al avión se desplazó en el arco sur", explicó Jonathan Amos.
El ministro de Transporte de Malasia, Hishammuddin Hussein, dijo ayer que los datos satelitales que confirmaron que el avión se estrelló en el océano Indico incluyen una última señal electrónica que aún está siendo investigada.