Viernes 25 de Abril de 2014
El colegio de Corea del Sur al que pertenecían los estudiantes que viajaban en el ferry Sewol, hundido el miércoles de la semana pasada, reabrió ayer sus puertas con muestras de dolor por los chicos fallecidos y desaparecidos.
La secundaria Danwon, ubicada al sur de Seúl, volvió a dar clases aunque en un clima marcado por la tragedia de la embarcación en la que viajaban 325 alumnos y 14 profesores de la institución.
Según las últimas cifras oficiales, el hundimiento dejó al menos 160 muertos, 140 desaparecidos y 174 pasajeros rescatados.
Los estudiantes y docentes de Danwon que sobrevivieron la tragedia permanecen en su mayoría hospitalizados, informó la cadena británica BBC.
Quienes regresaron a clases son los alumnos del último año que no estaban en el viaje escolar con destino a la isla turística meridional de Jeju.
La institución educativa se convirtió en un sitio para recordar el naufragio, con flores y mensajes en las puertas y coronas funerarias sobre los pupitres vacíos.
Todavía se desconocen las causas del accidente, pero las hipótesis apuntan a una negligencia de la tripulación o a problemas estructurales del navío.
El accidente es la mayor catástrofe naval en Corea del Sur en los últimos 20 años, y su antecedente es el hundimiento de un ferry con exceso de carga en octubre de 1993, que llevaba 292 personas a bordo.
Ayer se conocieron, además, otros datos escalofriantes del escenario con que se encuentran los buzos que rescatan los cuerpos del ferry hundido.
Un chico y una chica habían atado las cuerdas de sus chalecos salvavidas presumiblemente para seguir unidos al flotar, relató el buzo que recuperó sus cuerpos en el operativo que intenta dar con cientos de personas aún desaparecidas.
El buzo dijo que tuvo que separar a los menores porque no podía cargar dos cuerpos hasta la superficie al mismo tiempo. "Comencé a llorar pensando que no querían separarse", dijo Kyunghyang Shinmun en la isla de Jindo, cerca de donde el ferry se hundió.
Se desconoce la fecha en la que regresarán los 75 estudiantes que sobrevivieron al naufragio; la mayoría continúan hospitalizados, muchos debido a tensión mental.
En los últimos días, la secundaria Danwon fue a veces escenario de mayor luto, porque parientes de las víctimas visitaron en procesiones fúnebres los salones de clases de sus seres queridos antes de disponer la cremación de los cadáveres.
Funcionarios de Educación dijeron que dedicarán los primeros dos días de clases a ayudar a los estudiantes a que enfrenten la pérdida de sus compañeros y el trauma subsecuente.
Cerca, en el Museo Memorial Olímpico, un monumento cubierto de flores dedicado a los estudiantes muertos o desaparecidos, atrajo una larga fila de menores desconsolados vestidos de negro.