Jueves 11 de Junio de 2009
El viernes 22 y el domingo 24 de mayo se publicó en esta sección una carta con dos títulos distintos (“¿Por qué señores ediles socialistas?” y “Acerca del Club Intercambio Carriego”) cuyo autor tiene la intención de desacreditar, desinformar y confundir sobre una iniciativa deportiva con importante carácter social promovida por vecinos, socios y ediles que conocen bien la realidad del club. Tal vez la gente que manda al señor Leonardo Gianolio a publicar esa carta no le hayan informado que en 1996, cuando la piscina del club se climatizó y comenzó a desarrollar una actividad deportiva programada y con objetivos, en Intercambio Carriego no había un solo socio que fuese niño, que sólo funcionaba un bar, una sala de juegos en la planta alta y una cochera que explotaban los mismos pseudosdirectivos de hoy. Tampoco que desde hace más de 9 años sistemáticamente este grupo de personajes se niega a tomar socios, por lo que se han realizado numerosas constataciones notariales de esos actos. El aplauso que hace hacia la gestión del intendente Lifschitz en cuanto a su política a favor de la niñez es falso ya que esa no aceptación de socios se extendió a los nadadores infantiles surgidos de la escuela de natación, a quienes les impidieron que representen al club en competencias locales. El natatorio siempre cumplió y cumple con las exigencias requeridas en los trámites y ordenanzas municipales; atiende a gran cantidad de niños desde los 3 años hasta adultos de la tercera edad que acuden a tratar distintos tipos de patologías bajo prescripción médica. Las preguntas que deben hacerse nuestras autoridades y la opinión pública son: ¿cómo hace este club para funcionar sin tomar socios, cuáles son los balances de todos estos años donde ya pasaron cinco concesionarios del bar y todos los gastos y servicios completos del club son cubiertos desde hace más de 10 años por la actividad del natatorio? Acá los intrusos son los que intentan instalar la idea de que aún siguen siendo directivos a pesar de que no tienen mandato hace años, que no han cumplido con sus obligaciones ni han rendido cuentas, ni celebraron asambleas; ni cobraban cuotas societarias, que de la noche a la mañana se inventaron una elección sin publicar su llamado, sin confeccionar padrones de socios ni oficializar listas. Si el señor Gianolio desconocía todas estas realidades supongo que se dará cuenta de que lo poco feliz no es la iniciativa de los concejales rosarinos sino la actitud de quienes lo indujeron a error y, peor aún, a hacerlo público.
Arquitecto Víctor Cittá Giordano, DNI 17.692.630
N. de R.: La carta del lector Gianolio se publicó dos veces por un error en el que el autor no tiene ninguna responsabilidad.