Lunes 01 de Febrero de 2016
Vamos a definir cuál es el concepto general de educación. La educación comenzó en la era prehistórica, como adultos que entrenaban a los jóvenes en el conocimiento y habilidades consideradas necesarias en su sociedad. O sea, los mayores transmitiendo a las nuevas generaciones las herramientas, formales y no formales, para que acepten los valores culturales para proseguir en la sociedad. El concepto sobre el cual quiero reflexionar es el enunciado. La sociedad actual, que entre todos construimos, ¿es justa, solidaria y viable para todos los integrantes de la comunidad? Cuando se hace más de lo mismo, ¿qué se recibe? ¡Más de lo mismo! Se sabe que esta sociedad está produciendo cada vez más adictos y más jóvenes, y también adultos, con consumo de drogas legales y las de las otras. Delincuentes, cada vez con mayor violencia traumática para conseguir sus objetivos y varios males más, que si las sigo enumerando son por todos tan conocidas que sería ofender la inteligencia del lector. Es más, hay cada vez más delincuentes, más allá del estrato social y/o cultural. Me refiero a políticos, profesionales, comerciantes, bancarios; y acá me acuerdo de Quino, cuando con su personaje “Manolito”, largó un dicho que es digno de recordar: “Para amasar una gran fortuna hay que hacer harina a mucha gente”. ¿Para qué se siguen transmitiendo estas pautas que condicionan la conducta social e individual? Estas pautas, ¿son naturales o son culturales? Indudablemente culturales. Cuando se comienza a tomar como naturales se deja de tener una actitud crítica y por lo tanto nada se puede modificar. De acá surge la banalización del mal, al decir de Hannah Arendt, tan criticada por mucha gente. Ella puso un tema urticante para la sociedad, por las implicancias que este concepto trae. Es decir, la “no reflexión”, el “no cuestionamiento” y aceptar como válido “lo políticamente correcto”. Me pregunto, ¿hay salida? No lo sé, pero intento encontrar una propuesta ante este cuestionamiento. Creo que harían falta muchos librespensadores que rompan con los paradigmas naturalmente aceptados, más allá de la ideología, nacionalidad, género, religión y cualquier otro elemento que los condicionen en su sentir, hacer y pensar. Que entiendan que la mayoría de las soluciones son de tipo coyuntural y busquen dónde está el núcleo patogenético, que es de tipo estructural. Nuevas formas de encarar esta problemática humana, que son filosóficas y se animen a romper con esa maldición de todos los tiempos: “Más vale malo conocido que bueno por conocer”.
José Germán
DNI 4.707.222
Prófugos y geografía
Después de casi dos semanas, los tres hombres fugados de la cárcel de General Alvear aparecieron imprevistamente en el departamento santafesino de Garay, en una zona comprendida por San Carlos, San Agustín, Matilde y Franck, poniendo en el conocimiento de mucha gente del país una parte de la geografía física y política de la provincia de Santa Fe. Es que también localidades de la ruta 1, así como los ríos San Javier y Paraná, fueron escenario de los operativos de las fuerzas de seguridad que participaron en la novelesca búsqueda. Asimismo, fueron muy nombradas las rutas 6, 11, 19 y 34. La ruta 1, llamada “de la costa”, hilvana pueblos y ciudades como San José del Rincón, Santa Rosa de Calchines, la histórica Cayastá, Colonia Campo del Medio, Helvecia, El Laurel, Saladero Cabal, Colonia Mascías, Colonia San Joaquín y San Javier. Y fue en cercanías de Cayastá donde fueron apresados los prófugos. Tal vez procurando salir a Paraguay vía Formosa, abandonaron su hábitat natural y se aventuraron en una región desconocida para ellos, compuesta por campos anegados, maizales, montes y arrozales. En 1948, el santafesino Agustín Zapata Gollán, a un kilómetro y medio al sur de la población de Cayastá, dirigió la excavación que encontró las ruinas de Santa Fe la vieja, es decir, la primitiva Santa Fe de la Vera Cruz, fundada en 1753 por Juan de Garay procedente de Asunción. El canal de TV Crónica, que se caracteriza por escribir ingeniosos títulos, puso en su pantalla que Cayastá quiere decir “hasta aquí llegamos”. Sin embargo, la significación del nombre ha originado discusiones académicas y no se ha llegado a una definición contundente. Si el poeta sanjavierino, Don Julio Migno Parera (autor de Punta Cayastá) viviera, seguramente escribiría una canción inspirado en estos acontecimientos que mantuvieron en vilo a la sociedad de nuestro país. Lo cierto es que la tranquila Cayastá, el pueblo que se duerme arrullado por el rumor eterno del río San Javier, agregó un capítulo trascendente en su historia; una historia que dice lo orgullosa que se siente de su policía, porque allí, en las proximidades de la población, detuvo a los evadidos dando fin a una de las persecuciones más espectaculares ocurridas en la Argentina. Creo que no sería justo desconocer el incansable accionar de las fuerzas conjuntas para localizar a los prófugos en terrenos verdaderamente inhóspitos.
Edgardo Urraco
Un manto de silencio
Un manto de silencio envuelve la reciente tragedia en Salta donde murieron 43 gendarmes. Ha sido una de las peores tragedias viales. Los gendarmes viajaban en colectivo desde Santiago del Estero y se dirigían a Jujuy para contener a la militante-delincuente kirchnerista Milagro Sala. Los fallecidos apenas tenían 30 años de edad. Eran salteños, santiagueños y jujeños. La tragedia se desencadenó en la ciudad de Rosario de La Frontera, a 195 kilómetros de la ciudad de Salta. En este trance deben destacarse dos hechos de relevancia. Uno, que el colectivo no reunía las mínimas condiciones para circular, y segundo, que en 25 años y más (incluidos los 12 del gobierno kirchnerista) no se asfaltó un metro de ruta. Por lo que, Urtubey, gobernador de Salta, que fue al lugar de la tragedia tan sólo a decirles a los familiares “ha sido una lamentable desgracia”, se lavó las manos y sigue cultivando su política partidaria moviéndose ágilmente entre peronistas, radicales, Frente Renovador, kirchneristas y camporistas, para seguir trepando en los escaños que le dan muy buenos dividendos. No es posible callar este hecho y los culpables deben pagar en la Justicia la muerte injusta de 43 gendarmes que acudían a cumplir con su deber. Cuarenta y tres familias están de luto y los culpables no asumen su responsabilidad, con el agravante de que han callado a la prensa y del tema no se habla más. Todo se perdió en la nebulosa de siempre. Total, son familias de escasos recursos que no fastidiarán.
Maria Emilia Farros
DNI 14.784.332
Una historia de la vida real
Ocurrió en Argentina, en los primeros días de 2016. Se presentó casi como un milagro que llegó de las manos de la ciencia. Cuenta la historia que en el transcurso de 2015 se comprobó que 1.164 personas a lo largo y a lo ancho de la Argentina padecían de hepatitis C en estado de extrema gravedad. Los hepatólogos, infectólogos y grupos de ayuda, muy preocupados, sumaron esfuerzos y elaboraron un listado con todos los detalles de la enfermedad y urgencia de cada persona y solicitaron que se permitiera entrar al país las drogas que la curaban prácticamente en el 98 % de los casos. La respuesta fue positiva, la comprensión demostrada renovó esperanzas ya que no sólo se comprarían los tratamientos sino que serían entregados sin cargo. La alegría reinante no tuvo límites. La vida ganaría la batalla. Los días pasaron, los reclamos aumentaron pero lo prometido no se llegó a concretar. Se abrió entonces un desesperado interrogante. ¿Qué pasaría ahora? Las personas enfermas bajaron la cabeza, las horas se acortaban, todos entristecieron, pero aún así, nadie, absolutamente nadie se permitió bajar los brazos. Y se inauguró una nueva embestida, esta vez más ansiosa que nunca. La respuesta llegó a modo de sorpresa el 5 de enero, víspera de Reyes. Algo así como si Melchor, Gaspar y Baltasar, hubieran resuelto traer en sus bolsas preciadas, los “tratamientos milagrosos”. La historia, esta vez con final feliz, nos cuenta que a partir de ahora cada persona comenzará a transitar el camino hacia su cura.
Edith Michelotti
Reglas a la carta
Un integrante de Carta Abierta despotrica de lo lindo contra el autoritarismo del nuevo gobierno. Su sería bueno que ya cierre el pico. Salvo que quieran concursarse en rigidez facial. El kirchnerismo murió en 2010 y en su lugar surgió el cristinismo; porque tremebunda la personalidad de la ex presidente. Por su teoría política de que la democracia debe estar en permanente beligerancia contra “los que no son del palo” (Ernesto Laclau y antes Carl Schmitt), no cesa de jugar partidos contra “el resto del mundo”. El problema es que son como partidos de fútbol en los que los demás se rigen por el reglamento del fútbol y el kirchnerismo, que ahora renació no como ideología sino por consignas berretas y oportunistas, siempre jugó con los reglamentos del fútbol y del rugby. Es decir, puede agarrar la pelota con las manos, taclear y demás (Fernando Iglesias). Para colmo, sobrecogen con agresiones estéticas. Con esa ventaja, cualquier equipito le gana por goleada al Barcelona. El kirchnerismo ahora se ha vuelto puritano, republicano y esas cosas. Se cansó de basurear las instituciones y de repente, casualmente cuando perdió las elecciones, le agarró un ataque de formalismo. El inteligente René Balestra me enseñó hace un año: “El problema nunca puede ser la solución”. Tal vez algún día logremos el ideal democrático de Cicerón: los más eligen a los mejores. Incluso quizás, aunque no en la provincia, en eso estemos. Mientras, pululan los trapecistas: “yo no soy el que cambia, son los gobiernos los que cambian”.
Julio Chiappini
Un orgullo edilicio para la ciudad
El edificio de la ex Jefatura de Policía, declarado Patrimonio Arquitectónico de la ciudad, se construyó sobre un proyecto de 1909 de los constructores R. Peró y M. Torre Armengol, y fue inaugurado en 1916. Es una obra de gran envergadura que responde al período arquitectónico eclecticismo academicismo. Ostenta en lo alto del frontispicio una cuádriga de notables dimensiones, obra hecha en cemento directo con armazón, por el escultor Guillermo Giannazzi, con la colaboración del escultor Erminio Blotta. Esta escultura es una réplica de la cuádriga que luce sobre la puerta de Brandenburgo en Berlín, Alemania. El edificio, que en sus cuatro plantas ocupa la manzana delimitada por las calles Santa Fe, Moreno, San Lorenzo y Dorrego, hoy constituye la sede Rosario del gobierno provincial. Ultimamente se le están haciendo algunas intervenciones parciales y sería de desear que se encaren las reformas de forma integral para preservar esta magnífica obra que es orgullo de la ciudad, para que se constituya en sede definitiva del gobierno de la provincia y sus reparticiones, tanto para los actos protocolares como administrativos.
Antonio Mogetta