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Raúl Castro criticó la "injerencia de los centros de poder" en la región

Más de 30 mandatarios de Latinoamérica y el Caribe se reúnen para lograr una estrategia que termine con desigualdades sociales. El presidente cubano destacó la necesidad de una mayor integración. Cristina agradeció el apoyo que le brinda al país.  

Miércoles 29 de Enero de 2014

El presidente cubano, Raúl Castro, advirtió ayer sobre la "injerencia externa" en América latina y el Caribe, en una velada alusión a Estados Unidos, en la apertura de la cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) en La Habana.

Castro criticó la "larga historia de intervención en los asuntos internos, invasiones militares y sangrientos golpes de Estado", que en su valoración fueron realizados por los "centros de poder que no se resignan a perder el control de la región".

En la cumbre de dos días (que cerrará hoy) participan los 33 países de la región que conforman la comunidad, un mecanismo que no incluye ni a Estados Unidos ni Canadá y que cuya creación fue impulsada por el fallecido presidente venezolano Hugo Chávez.

Los líderes de América latina discutieron ayer en Cuba cómo enfrentar las desigualdades sociales que persisten en la región pese a una década de vigoroso crecimiento económico, en una cumbre vista como un espaldarazo a la isla ante el aislamiento de Estados Unidos.

La cumbre reunió en torno a la misma mesa a mandatarios con visiones políticas muy distintas como la brasileña Dilma Rousseff, el mexicano Enrique Peña Nieto, el colombiano Juan Manuel Santos, Cristina Fernández de Kirchner y el venezolano Nicolás Maduro.

"Hemos ido acercando nuestras posiciones y, a pesar de inevitables diferencias, se fomenta un espíritu de mayor unidad en la diversidad", dijo el presidente cubano Raúl Castro en un discurso inaugural.

Vestido de traje azul oscuro y una corbata dorada, Castro dijo que los pueblos de América latina reclaman empleo, mejor distribución de sus riquezas naturales y una educación y salud públicas de calidad.

Reclamo por Malvinas. En su discurso de bienvenida, Castro, en ejercicio de la presidencia pre témpore de la Celac, rechazó todo intento de explotación de los recursos naturales de las islas Malvinas, incluido subsuelo, y llamó al Reino Unido a que "acepte el diálogo" con la Casa Rosada.

"Hacemos un llamado al Reino Unido para que acepte el diálogo y la negociación como ha solicitado el gobierno argentino", afirmó Castro en su mensaje.

El presidente cubano dijo además que hace falta voluntad política para enfrentar esos desafíos en una región que creció enormemente durante la última década gracias a las exportaciones de materias primas pero continúa arrastrando una enorme brecha entre ricos y pobres.

Castro aprovechó además para recordarle a sus colegas lo que considera dos de los mayores logros de su sistema socialista: la salud y educación gratuitas.

Limar las desigualdades sociales figura alto incluso en la agenda de líderes de centro.

"A los países de América latina nos convoca la búsqueda de soluciones a los grandes desafíos que enfrentamos como región", dijo el presidente mexicano Peña Nieto al aterrizar en La Habana el lunes en la noche.

"De ahí la importancia de compartir experiencias y mejores prácticas para revertir la desigualdad social", añadió.

Pero más allá de las discusiones, la cumbre de la Celac lleva implícito un fuerte mensaje de apoyo a la integración regional de Cuba.

Histórico. En la reunión participa como invitado del secretario de la Organización de Estados Americanos (OEA), José Miguel Insulza, el primer jefe del organismo interamericano en pisar la isla de gobierno comunista desde que fue expulsada hace más de medio siglo por presiones de la Casa Blanca.

Cuba dijo que Insulza fue invitado por cortesía diplomática y aclaró que no pretende regresar a la OEA, a la que considera hace décadas un instrumento de Washington.

La cumbre debe aprobar una declaración de condena al embargo económico que Estados Unidos aplica a hace más de medio siglo a Cuba. También apoyará el reclamo de Argentina frente al Reino Unido por las islas Malvinas.

La discusión de la "letra chica" levantó rispideces entre los mandatarios, que ayer se reunieron por largas horas en forma reservada.

La reunión de la Celac llega después de algunos tímidos gestos de acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, como un apretón de manos entre Barack Obama y Raúl Castro durante el funeral de Nelson Mandela en diciembre.

Pero en su discurso, Castro aludió a su histórico enemigo en duros términos. "Los llamados centros de poder no se resignan a haber perdido el control de esta rica región", dijo el general de 82 años, "ni renunciarán a los intentos de cambiar el curso de la historia en nuestros países para recuperar la influencia perdida y beneficiarse".

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