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Ratificaron la condena a tres hombres por el crimen de un empleado metalúrgico

La Cámara Penal sostuvo la sentencia de primera instancia para Carlos "Toro" Escobar por la muerte de Sebastián Soperes, ocurrida en agosto de 2010 en Villa Gobernador Gálvez.

Jueves 27 de Noviembre de 2014

A un año y cuatro meses de haber sufrido una detención extorsiva en la Jefatura mientras gozaba de salidas laborales (ver aparte) la Cámara Penal confirmó la condena del mecánico Carlos "Toro" Escobar a 11 años y medio de prisión por el homicidio del empleado metalúrgico Sebastián Soperes, ocurrido en Villa Gobernador Gálvez. Los camaristas también ratificaron las penas impuestas a otros dos hombres que lo acompañaban en el momento del crimen, cuya motivación no fue aclarada pero estaría ligada al mercado de motos robadas o a una cuestión de celos.

Carlos Damián Escobar admitió desde el inicio haber baleado a Soperes, de 18 años, en una casa donde estaban con al menos otros dos conocidos, en agosto de 2010. Pero siempre sostuvo que se le escapó el disparo mientras manipulaba un arma de la víctima. Sin embargo, la Policía Científica determinó que la mecánica fue distinta a como la relató "Toro" y que fue un balazo directo, con un recorrido diferente al que describió el acusado.

Las sentencias. En base a ese y otros elementos, el juez de Sentencia Julio García había condenado a Escobar (26 años) a 11 años y medio de prisión como autor de homicidio agravado por el uso de arma de fuego y por portar en forma ilegal una pistola calibre 9 milímetros nunca hallada. Asimismo, fueron condenados a 11 años y medio Javier "Perro" Leiva como partícipe necesario y Damián Alejandro "Chino" Ortiz por encubrimiento y partícipe necesario.

El defensor de Escobar, Marcos Cella, apeló ante la Cámara Penal esa condena de primera instancia y pidió la absolución de su cliente o que sea enjuiciado por un homicidio culposo, es decir cometido con negligencia. Para eso se basó en la confesión de "Toro" y en que el mecánico, tras el disparo, cargó a Soperes en su camión y lo trasladó hasta el hospital Gamen de Villa Gobernador Gálvez, donde falleció horas más tarde. Pero los camaristas Carlos Carbone, Daniel Acosta y Adolfo Prunotto ratificaron la sentencia dictada por el juez Julio César García.

Reunión pautada. El crimen ocurrió cerca de las 17 del 11 de agosto de 2010 cuando Leiva fue a buscar a Soperes a su trabajo en una metalúrgica y lo llevó hasta su casa de Iriondo y Pasaje 5. Allí estaban Chino Ortiz, Toro Escobar y otro hombre al que le dicen Tucumano. El encuentro estaba pautado ya que se detectó que Ortiz le había enviado un mensaje de texto a Soperes para reunirse en la casa de Leiva.

Según contó Escobar en su indagatoria, en un momento Sebastián fue a su casa a buscar un equipo de mate y volvió con "una pistola negra, grandota, parecida a la de la policía", que exhibió en donde estaban reunidos. "Sebastián estaba parado de espaldas a la puerta, a mi derecha. Ahí me muestra el arma, me acerco para pedírsela, me la da, siento una explosión y Sebastián se agarra el estómago y se cae para adelante", refirió Toro al plantear que se le escapó el tiro. En la reconstrucción del hecho, en cambio, dijo que la víctima estaba a su izquierda.

Sin embargo, un informe pericial demostró, en base a la autopsia y la trayectoria de la bala, que esa descripción no se condice con el recorrido del plomo. El proyectil fue de izquierda a derecha, y luego de herir de muerte a Soperes atravesó la pared sur del comedor y fue hallada en la habitación contigua.

En su apelación, el defensor de Ortiz sostuvo que la fiscalía estableció toda la "carga probatoria" en su cliente por un "simple mensaje de texto" no creyendo la declaración de Escobar, quien "manifestó su participación en el crimen".

En su voto, el camarista Carbone señaló que a partir de la admisión de Escobar de haber manipulado el arma frente a la víctima disparando a su cuerpo "la cosa pasa por desentrañar si los hechos sucedieron como dice el acusado, es decir en forma accidental, o culposa". Con relación a que Escobar auxilió a López tras el suceso, Carbone señaló que no aparece ningún dato acerca de que Toro haya sido uno de los ocupantes del auto que "tiró" a la víctima en el hospital. "Surge claro que Escobar o quien llevó al hombre no lo hizo en la guardia del hospital, ni se identificó y esperó su evolución", afirmó el camarista.

Los jueces también ponderaron que Toro "estuvo prófugo durante casi dos meses y en ese tiempo hizo desaparecer el arma de fuego empleada". Y refutaron los argumentos de Cella acerca de que el juez García consideró sólo una pericia y la ubicación de una vaina o dónde impactó para fundamentar la intención de matar de su cliente. "El dolo (la intención de matar) no es atribuido a partir de la pericia sino de una serie de indicios concordantes".

Los jueces valoraron que los dichos de Escobar "revelan una contradicción tanto en el relato de los hechos y luego en la reconstrucción como con el resultado de los informes técnicos, puesto que no alcanzan a explicar la mecánica del hecho ya que en la indagatoria brindó una versión sobre la ubicación de las personas en el lugar del hecho, diferente de la que surgió en la reconstrucción. En ésta el imputado se ubica en una posición y además sitúa a Soperez en un lugar en que la trayectoria del proyectil, tanto interna como externa, era opuesta a la que consta en las actas policiales y en el informe de autopsia", señalaron.

Entran a una casa, maniatan a una nena y se llevan $ 700

Un matrimonio que vive en el barrio La Florida sufrió un robo el miércoles pasado, cuando entraron a su casa de Fontanarrosa al 100 tres hombres, uno de ellos armado, y tras reducir a su hija de 14 años lograron llevarse 700 pesos en efectivo.

María Laura, Horacio y dos hijos adolescentes viven hace 18 años en el extremo norte de la ciudad, a pocos metros del puente Rosario-Victoria. El miércoles a las 13.30 María Laura acompañó a su hijo de 17 años a la escuela y dejó en la vivienda a su hija de 14 años.

En esa situación y mientras la niña estaba en su cuarto, sonó reiteradamente el portero de la casa y la nena lo atendió, pero no abrió. Minutos después entraron a la casa tres hombres, uno de ellos armado con un revólver. "Cuando me fui dejé el portón cerrado, pero como no hubo electricidad por cuatro horas no quedó totalmente trabado y encima, por ese corte, la alarma no funcionaba", dijo María Laura.

"Mi hija estaba en su dormitorio, tocaron el portero y no abrió. Subió al dormitorio y minutos después se le apareció un tipo y le pregunto: «¿Estás solita?», le nena le dijo que si y él tipo le mostró un arma y le dijo que le mostrara donde había dinero", contó María Laura. A la niña, luego de tranquilizarla, la hicieron dar vueltas por la vivienda en busca de dinero que la familia podría tener en la casa, pero el dato era errado y sólo se llevaron 700 pesos.

Dos y el gordo. Según contó la menor, los ladrones eran tres hombres jóvenes, de no más de 30 años, vestidos con remeras azules, uno de ellos, "el gordo", estaba armado y era quien llevaba el robo adelante, en tanto los otros dos obedecían órdenes. "Encontraron la plata en nuestro cuarto. Mi hija les ofrecía electrodomésticos: una notebook, una cámara de fotos, un celular, pero ellos sólo querían dinero", relató María Laura.

Según recordó el ama de casa, ella estuvo afuera del hogar por no más de media hora. "A las dos menos diez volví a casa y vi que el portón estaba arrimado. Y cuando mi hija escuchó el auto salió al balcón de la planta alta llorando y después me contó lo que había pasado. Por suerte no le hicieron nada más que maniatarla. No querían nada, sólo plata, pero nosotros no tenemos dinero en la casa", aseguró.

María Laura se topó con algunos muebles revueltos y habitaciones desordenadas. "Tendrían algún dato errado, me imagino. Pero algo nos llamó la atención: a las diez de la mañana mi marido volvió a la casa desde su trabajo y vio a estos tres tipos recorrer el barrio, nos dimos cuenta que eran los mismos después de la descripción que nos dio mi hija", dijo María Laura.

La mujer quiso alertar a sus vecinos:"Lo importante es que las familias sepan que hay que tener cuidado, que estos ladrones esperan que los chicos estén solos para entrar y es un modalidad que se repitió mucho en el barrio", concluyó.

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