Rambla Catalunya
En mis diarias caminatas por la rambla Catalunya, las que realizo a media mañana, puedo observar que la Municipalidad, haciendo oídos al reclamo de los bañeros, deposita a primera hora a miembros de la GUM para control de los bañistas...

Jueves 20 de Enero de 2011

En mis diarias caminatas por la rambla Catalunya, las que realizo a media mañana, puedo observar que la Municipalidad, haciendo oídos al reclamo de los bañeros, deposita a primera hora a miembros de la GUM para control de los bañistas y mantenimiento del orden en la tan concurrida zona veraniega. Idéntica disposición ha tomado -así se ve- la policía provincial. Pero ambos grupos previstos para la guarda del orden se mimetizaron con la mayoría de aquellos a quienes les fue encargada la limpieza del lugar: unos cerca del espigón de Ricardo Nuñez, otros ocultos junto a los baños de la playa Mordisco; los de la GUM, con sillas, mesa, heladeritas y mate en la playa seca, bajo la sombra de los palos borrachos; y los de azul vestimenta, en pareja o de a cuatro, en cada uno de los bares o carritos de la avenida; todos descansan, charlan, toman mate y comen facturas, limpiando poco y vigilando menos. Es cierto, ahora se advierte esa presencia que hasta hace poco se reclamaba. Lo que no se nota es que sirva para algo. Muchos continúan bañándose en la zona prohibida; otros ensucian en lugares recién pintados; y algunos continúan con la botella plástica recortada llena de cola y alcohol. De día ocurre eso. De noche, no me animo a pasar.

José María Casas