Sábado 08 de Diciembre de 2012
Leí la carta del señor Angel Contesti del 2 de diciembre y me trajo inmediatamente el recuerdo de las peripecias que me producía mandar encomiendas por ferrocarril. Por ese entonces yo utilizaba mucho ese medio de transporte y recuerdo dos hechos concretos. Soy fabricante y tenía que despachar varias cajas para un cliente del sur del país, y mientras hacía los trámites el personal que me atendía lo hacía con displicencia, por lo cual les manifesté mi disgusto por la falta de atención. Resultado: los paquetes que iban al sur aparecieron después de un tiempo en el norte. En otra oportunidad fui a entregar paquetes al FFCC de Buenos Aires, paquetes que para mí eran relativamente pesados, pero no para los recibidores de mercadería, y se negaron a ayudarme en la entrega. Son dos anécdotas, pero todo era así. Creo que el sindicalismo salvaje ayudó mucho para que parara un ramal a cada rato. Por eso Menem dijo: "ramal que para, ramal que cierra", y como los ramales siguieron parando los famosos y excelentes Ferrocarriles Argentinos se pararon. Funcionaban tan bien los ferrocarriles que en los pueblos la gente ponía a punto los relojes con el paso del tren. Además, era uno de los más extensos de América Latina.
Enzo Mainieri
enzomainieri@hotmail.com