Ramal que para, ramal que cierra
Leí la carta del señor Angel Contesti del 2 de diciembre y me trajo inmediatamente el recuerdo de las peripecias que me producía mandar encomiendas por ferrocarril. Por ese entonces yo...

Sábado 08 de Diciembre de 2012

Leí la carta del señor Angel Contesti del 2 de diciembre y me trajo inmediatamente el recuerdo de las peripecias que me producía mandar encomiendas por ferrocarril. Por ese entonces yo utilizaba mucho ese medio de transporte y recuerdo dos hechos concretos. Soy fabricante y tenía que despachar varias cajas para un cliente del sur del país, y mientras hacía los trámites el personal que me atendía lo hacía con displicencia, por lo cual les manifesté mi disgusto por la falta de atención. Resultado: los paquetes que iban al sur aparecieron después de un tiempo en el norte. En otra oportunidad fui a entregar paquetes al FFCC de Buenos Aires, paquetes que para mí eran relativamente pesados, pero no para los recibidores de mercadería, y se negaron a ayudarme en la entrega. Son dos anécdotas, pero todo era así. Creo que el sindicalismo salvaje ayudó mucho para que parara un ramal a cada rato. Por eso Menem dijo: "ramal que para, ramal que cierra", y como los ramales siguieron parando los famosos y excelentes Ferrocarriles Argentinos se pararon. Funcionaban tan bien los ferrocarriles que en los pueblos la gente ponía a punto los relojes con el paso del tren. Además, era uno de los más extensos de América Latina.

Enzo Mainieri
enzomainieri@hotmail.com