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Rally: Un freno en el Dakar

Todos los años se dice lo mismo: el Dakar a punto de iniciarse será el más duro de todos. Sin embargo, no hay dudas de que esta edición que ayer llegó a Tucumán cumple con esas...

Viernes 10 de Enero de 2014

Todos los años se dice lo mismo: el Dakar a punto de iniciarse será el más duro de todos. Sin embargo, no hay dudas de que esta edición que ayer llegó a Tucumán cumple con esas premoniciones a rajatabla. Tanto, que se debió acortar el tramo de Chilecito al Jardín de la República bajo la explicación de la ASO: "por seguridad de los pilotos por las altas temperaturas". Las cifras de abandonos empezaron a preocupar a la organización y, para colmo, en este último tramo se perdieron un montón de pilotos. La recorrida que hizo Ovación en la medianoche del miércoles ya preanunciaba lo que iba a pasar.

Los datos alarmaron en serio. Por ejemplo en cuatriciclos. Salieron 40 y a la largada de ayer estaban sólo 22. Es decir, quedaron 18 en el camino en sólo 4 etapas, incluida la estrella Marcos Patronelli. Por eso la etapa fue cancelada en el primero de los dos tramos cronometrados, sobre todo después de que en el kilómetro 162 varios extraviaran el camino en una bifurcación, evitándoles la altura del segundo especial luego de la neutralización.

"En la etapa de San Rafael a San Juan jugaron con nuestras vidas", dijo sin medias tintas el sureño Pablo Copetti, con su cuatriciclo averiado y después de hacer muchos kilómetros de enlace en llanta, "pero bueno, así es el Dakar", trató de minimizar. Pero reafirmó: "Si seguimos así llegamos diez cuatriciclos a Chile". A su lado, Santiago Hansen no podía ni levantarse del sillón en el que estaba recostado y sólo atinó a dar la mano para saludar, pero al apretarla normal le dolió. ¡La tenía toda llagada! Claro, venían encima de la primera etapa maratón.

Fue tan evidente el cuadro de situación, que las 21 de ese día la prensa oficial sólo había anunciado la llegada de 6 cuatriciclos. A la medianoche Ovación vio el arribo de varios a Chilecito, que a las 6.25 de ayer debían empezar a volver a salir. Una locura. Eso sí, ayer acortaron y Copetti llegó tercero, por ejemplo.

Lo mismo puede decirse en el caso de las motos, que van a la par. Fueron 115 las que tomaron la salida de las 174 que partieron de Rosario, 59 menos, entre ellas las del casildense David Tieppo. Y ayer fueron menos las que desertaron por el acortamiento de la etapa, sino se estaría a un ritmo de 15 abandonos por día, con lo cual a la meta no llegaría ni una. Viene siendo bravo para todos, hubo muchos golpes y bajas importantes, como la del ganador de la 2ª etapa, Sam Sunderland, y exclusiones como las de León Amespil, que no pudo subir las montañas de El Barreal, se volvió al autódromo El Zonda de San Juan y fue excluido pese a sus quejas al borde del llanto.

Para completarla, ayer también un gran porcentaje se extravió en el kilómetro 162, mientras que a tres pilotos se les quemó la moto. Dos (una de ellas la española Laia Sanz) pudieron apagarla. Pero Paulo Goncalvez vio impotente como se le quedaba hecha carbón. Fue en un tramo de arena muy caliente de baja velocidad y donde muchos para evitarla pasaron por plantas de hojas secas, que al tomar contacto con los escapes produjeron fuego. Por eso fue entonces que la ASO decidió acortar la prueba a la mitad, ahorrándoles 205 kilómetros más de angustia por cuestiones "de seguridad de los pilotos, lo más importante para nosotros". O más bien, de su supervivencia en la carrera. Sanz lo sintetizó además con que "si seguíamos corriendo, íbamos a llegar todos de noche"

Y otros así y todo no llegaron, como Pablo Pascual, que fundió la moto y hasta se deshidrató. O el español Gilbert Escale (Suzuki), en estado delicado, con politraumatismo renal hepático y de pelvis, tras una dura caída en la que fue asistido por el mismo director de la ASO, Etienne Lavigne. A su vez, el francés Alain Fermet (KTM) fue hospitalizado con traumatismo craneal.

Ayer, en tanto, fueron 99 los autos en la partida. de los 147 que saludaron en Rosario. Es decir, abandonaron 12 por etapa. A ese promedio, tampoco llegaría ningún auto. "No sabés lo que fue la etapa de hoy (la del miércoles). Y la de mañana (ayer) es la peor de todas. Se van a caer unos cuantos", vaticinaba Juan Manuel Silva, con un cansancio inocultable. Por eso, en el segundo tramo de especial, la ASO lo terminó en el primer control, 98 km antes.

Mientras Lucio Alvarez, que viene con sus propios problemas en la Ranger, ratificaba la dureza del camino para los muchos autos que quedan atrás de los camiones, como les pasó a los rosarinos Daniel Marrocchi y José Luis Locascio. "Es imposible andar atrás de ellos. Muchos quedan enterrados en sus huellas". Al menos llegó 7º. La Ford de su compañero sudafricano Christiaan Visser estaba al lado inutilizada tras varios tumbos. Es su final.

Los camiones son siempre los más duros de doblegar, y de los 70 que partieron, ayer largaron 59, a un promedio de casi 3 deserciones por día.

Pero ayer se encendieron las alarmas en una etapa larguísima, de más de 900 km de recorrido total. Y la ASO obró en consecuencia. No hay que olvidar que de Salta a Uyuni, las motos y quads deben enfrentar otro especial maratón sin asistencia en el medio, antes de ir a Calama. Por eso ayer el Dakar puso un freno.

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