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Raggio dirige su último partido en Newell's y se viene el inicio de una nueva era

Con la salida de uno de los hombres de la casa, llegaría un director técnico campeón con Newell's en 2004, el cual terminaría de ponerle fin al paradigma iniciado por el Tata Martino.

Sábado 29 de Noviembre de 2014

El domingo 10 de febrero de 2013, Newell’s vencía a Independiente en Avellaneda por la primera fecha del torneo Final. En uno de los bancos, Gerardo Daniel Martino. En el otro, Américo Rubén Gallego. Fue victoria leprosa por 3-1, con penal errado del Rojo (el Tecla Farías) con el partido empatado a 15’ del final. La historia de ese campeonato terminó con el descenso histórico de los Diablos y con la coronación para los rojinegros. Que no representaba entonces una más, efímera, como aquella lograda por el propio Tolo en 2004. Se creía, se buscó, se instauró una línea sucesoria que debía seguir las huellas del Tata. Casi dos años después, la dirigencia rojinegra parece empezar a borrarla, a flexibilizar sus postulados y encarar otros derroteros. Aturdida como parece estarlo, dio por concluido el ciclo de Gustavo Raggio, aunque le falten dos partidos, y va decidida a buscar a aquel ícono, gloria en tiempos de otra época que ella misma enterró, que no tuvieron en cuenta hace 5 meses por aquella proclama. Por eso, resulta paradójico que sea esta noche, justo cuando vuelven a enfrentarse Independiente-Newell’s en la historia, que se inicie el fin de una era que culminará ante Lanús. Ahí comenzará la otra, rodeada de la incertidumbre que se pretendió desenterrar.

No había ninguna posibilidad de que Newell’s juegue de otra manera de como lo hacía con Martino. Lo supieron bien Alfredo Berti, Ricardo Lunari y ahora Raggio, sus sucesores. Pero los cachetazos, sobre todo las tres derrotas en los clásicos, movieron tanto la estantería que hasta los dirigentes llegaron a sugerir luego del último perdido, que de ahí en más sería el gran objetivo ganar el próximo. ¿Se puede acaso planificar todo un proceso para un solo partido? El norte, que se extravió cuando se tardó casi dos meses en designar a Carozo (con candidatos firmes en el medio como Guillermo Hoyos, al nivel casi de Marcelo Gallardo y Diego Cocca, que también fueron a buscar), parece que aún no se encontró, desde el momento en que fueron a buscar a Gallego.

Y no porque no pueda ser considerado. Pero es que la conducción misma desechó al Tolo antes de confirmar a Raggio y unos meses después, con un gusto futbolístico totalmente opuesto al que se quiso instalar tras Martino de manera intransigente, fue por él. La razón, obvio, es que Gallego es un indiscutible para el pueblo leproso, esté o no intacta su capacidad, o cambiando radicalmente todo lo que se pretendió construir. Y cuando la mano viene cambiada, nada mejor que poner al frente a alguien que pueda absorber los malestares.

Las próximas horas o días confirmarán o no a Gallego, pero ya parece claro que una era llega a su fin. Esta noche, Avellaneda será testigo de ello.

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