Miércoles 04 de Febrero de 2009
Quiero hacer llegar mi solidaridad para con el diputado Agustín Rossi por los cobardes ataques de que fuera víctima en la localidad de Laguna Paiva. Mi pertenencia política no es del mismo signo partidario que la del diputado, pero entiendo que este hecho no puede pasar inadvertido para quienes hemos hecho de la democracia un estilo de vida y de convivencia. Tal vez la intolerancia, la agresión y la descalificación ya son moneda corriente en sectores muy determinados en la sociedad argentina, que en forma sistemática y mediática vienen haciendo de estas prácticas su modus operandi de extorsión y chantaje. La situación social y económica de nuestro país en el contexto de un mundo en verdadero caos financiero, económico y laboral no resiste el menor análisis de que hoy algunos pocos quieran poner sus intereses por encima del bien común. Quizás no se la recuerde a la localidad de Laguna Paiva, que otrora fuera orgullo de la industria ferroviaria, cuando sus talleres activos eran el corazón del mantenimiento y fábrica de nuestros coches motor. Tal vez aquel lapidario eslogan "ramal que para, ramal que cierra" le asestó un golpe mortal a la dignidad de miles de santafesinos. En la misma dirección de aquella enajenación del patrimonio nacional se encontraban algunos integrantes de esta mesa intolerante de enlace. Si a esta agresión sumamos los dichos del titular de Federación Agraria en la velada amenaza de que "por ahora no vamos a dinamitar puentes" y en la misma dirección algunos medios de comunicación elaborando un futuro plan de lucha con cortes de ruta, me pregunto: ¿qué clima social estamos preparando en nuestro país? Creo fervientemente en la profundidad del debate y el encuentro de soluciones concretas a la crisis, no adhiero a aquellos que en vez de gobernar hacen de la demagogia una gestión política. Es por ello que apelo a la racionalidad, al consenso y por sobre todo al respeto a la dignidad del ser humano.
Claudio G. Pascual, DNI 12.944.678