Viernes 17 de Enero de 2014
Cuenta una venerable tradición que, ante las persecuciones sufridas por los cristianos a manos de Nerón, Pedro decidió escaparse, pero Cristo se le apareció y le dijo “¿Qúo vadis, Petrus?”, ante lo cual el apóstol volvió sobre sus pasos y enfrentó el martirio. Tal vez por eso hoy sea San Pedro. Este pensamiento nos vino ante las palabras del P. Ignacio Peries por televisión, en un programa especial de Navidad, en el que trató de entrevistar a parejas de gays y lesbianas, de un modo complaciente y edulcorado, cerrando cada intervención suya con frases de aprobación y elogio hacia esa parejas. Por eso le preguntamos, ¿Qúo vadis Ignacio? ¿A dónde vas Ignacio, con esos gestos y comentarios? Porque si fueras coherente con tu credo religioso católico (que tiene base bíblica), sabrías que el único modelo de pareja humana bendecido por Dios se da entre un varón y una mujer; en cambio, mostraste complacencia con una forma de pareja en contradicción con lo que enseñas en tus misas. Otra vez, ¿Qúo vadis, Ignacio?, porque ya no eres el cura que declaró al Diario La Capital, hace aproximadamente dos años que “los homosexuales son personas a respetar, pero que deberían ir al psicólogo”. ¿Qué te pasó en estos dos años? Hoy tú posición ha virado. Por eso, ¿cuántos Ignacio coexisten en tu persona? ¿Con qué Ignacio se queda la gente? ¿Con el sacerdote que fue coherente con su fe hace dos años, o con este último que expresa una opinión al margen de la religión a la que dice pertenecer? Por todo lo que expresamos, nos parece que Ignacio Peries debería avanzar en una de estas dos direcciones para clarificar su posición, porque así confunde a los católicos y genera falsas expectativas en personas que esperan una aprobación a su comportamiento de una Iglesia que no ha cambiado su doctrina en dos mil años. Ignacio debe avanzar: retractándose públicamente de sus comentarios, o avanzar dando un paso fuera de la Iglesia como lo hiciera aquel sacerdote cordobés por el mismo tema, en 2011. En cualquiera de las dos direcciones, mostraría honradez con todos; pero tiene que definirse. Es feo engañar a la gente con un discurso emocional, porque en definitiva (él mismo lo sabe) solamente podrá seguir casando varón con mujer, a no ser que la sinceridad lo lleve fuera de la Iglesia a otros espacios ético-sociales, a ejercer un ministerio que tal vez anhela. Esperamos una decisión, una pronta definición. No puede pretender alabar las conductas de todos, si bien se debe respetar la dignidad de todos.
Red Familia Rosario
Carlos A. Robledo
DNI 14.509.377