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Quince días a puro Dakar

La 35ª edición se larga en Lima, el viernes llega al país y el domingo 20 termina en Chile con 74 argentinos en línea de partida.

Sábado 05 de Enero de 2013

La 35ª edición del Rally Dakar está a la vuelta de la esquina. Será además la 5ª desde que la competencia más exigente del mundo se trasladó a la Argentina, que por primera vez no será inicio o cierre, ya que hoy empezará en Lima y culminará en Santiago de Chile el 20 de enero. Sin embargo, serán siete las provincias del norte del país que verán pasar una buena parte de las casi 460 máquinas y de los 74 argentinos que otra vez serán mayoría entre los representantes de 53 naciones. El espectáculo se pondrá en marcha con muchas novedades, con muchos aspirantes a la corona en el marco de un nuevo reglamento para la categoría reina, la de autos, que equiparará algunas cosas. Mientras que para los pilotos criollos, parece ser que sólo en cuatriciclos hay chances de victoria, aunque en motos y autos algunos están para la pelea también.

La primera etapa será muy corta en el especial. Irá de Lima a Pisco y serán 263 kilómetros de enlace y apenas 13 por las dunas pero con una particularidad: los tiempos se multiplicarán por 5. Es decir, que una diferencia de 1 minuto entre los participantes será en realidad de 5, así que todo el mundo va a acelerar en serio. Además, a diferencia de las otras ediciones, el comienzo será muy exigente. No tanto el de hoy, pero sí los siguientes en Perú a Nazca, Arequipa y Arica, antes de pasar al desierto de Calama chileno, el paso previo al ingreso a la Argentina hacia el Paso de Jama en Jujuy para llegar a Salta el viernes 11. A los pilotos les espera en el trayecto incaico arena muy blanda y abundante, con pozos que pueden ser una trampa.

Por supuesto, la victoria para la mayoría de los participantes es como siempre llegar. Pero otros compiten realmente por sobresalir, con estructuras de las grandes terminales atrás. Hay mucho dinero en juego y realmente se necesita de él sólo para participar, ni hablar para aspirar al triunfo. Y varios apostaron en grande. Claro que dentro de un reglamento nuevo para los autos, ya que a los vehículos de doble tracción como los buggies se les permite una ligera ampliación de las bridas de admisión del aire en el motor, lo que le da un plus de potencia que no tendrán las 4 x 4, ganadores de las últimas doce ediciones del Dakar. Además, se limitan las modificaciones en los motores de serie, por lo que iguala a los grandes con los de menores recursos.

En eso basan su confianza los debutantes buggies de Nasser Al-Attiyah y Carlos Sainz, el campeón español que vuelve al Dakar tras ausentarse en 2012, y de nuevo como en los tiempos de gloria con Volkswagen en compañía del qatarí, que puso mucho dinero para desarrollar los autos en Estados Unidos. Con eso aspiran a destronar a los Mini que el año pasado hicieron capote con el multiganador Stephane Peterhansel. También hay que tener en cuenta al venceder 2009 Giniel De Villiers. El sudafricano desarrolló todo el año pasado la Hilux con el reglamento modificado y otro tanto puede decirse del mendocino Lucio Alvarez, que tras el 5º puesto del año pasado, puede aspirar a más con su Toyota. Mientras, Orlando Terranova, el argentino que más invirtió para ser el competitivo del Dakar, vuelve al BMW del X-Raid.

El honor argentino lo defenderá Marcos Patronelli, vencedor 2010, en cuatriciclos, donde se anotaron 40 competidores (récord). Su hermano Alejandro, vencedor 2010/11, no participará y puede arrimar Tomás Maffei, con la experiencia suficiente. Y no hay que descartar al polaco Rafal Sonik, ganador 2009.

También Javier Pizzolito tendrá armas para encaramarse en motos. En la categoría donde el último ganador, Cyril Despres es candidato excluyente al bajarse Marc Coma por lesión, el pinamarense se recuperó del grave accidente de 2012 y competirá con una Honda oficial, que vuelve a la categoría. Y en camiones, habrá dos criollos esta vez: los Germano como el año pasado, y los D'Agostini, que dejaron los autos. Se larga el Dakar. Está todo listo. A desandar un camino de casi 8.500 kilómetros en sólo dos semanas.

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