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“Quiero justicia y que la policía deje de amenazarnos que nos van a hacer boleta”

Lo sostiene la mamá de Guido Núñez, el joven muerto en 2013 en un accidente provocado por un auto policial cuando tenía 22 años. Ahora la mujer denunció amenazas.  

Domingo 12 de Octubre de 2014

El 29 de enero de 2013 Guido Núñez tenía 22 años y circulaba en una moto de carrera Yamaha 1000 R1 junto a Pablo A. Entonces, según dicen algunos testigos y Bibiana, su madre, un Volkswagen Gol dominio CSU 744 que los perseguía a toda velocidad los tocó de atrás en la intersección de Gutiérrez y Serrano, en la zona sur de la ciudad. A partir de las maniobras que realizó la moto desestabilizada fue atropellada Adelina Narcisa Arrieta, una mujer de 74 años vecina del barrio que falleció como consecuencia de las heridas recibidas. En tanto, Guido salió despedido de la moto y murió minutos después. El auto que los embistió pertenecía a la policía, y desde aquel momento tanto Bibiana como su marido fueron amenazados. “Dejen de romper los huevos con el accidente porque los vamos a hacer boleta”, es el taxativo mensaje de texto recibido en sus celulares. Atemorizada, la mujer presentó esta semana una denuncia judicial bajo el patrocinio de su abogado, Marcos Cella.

   Luego del accidente que le costara la vida a Arrieta y al mismo Núñez comenzaron a tejerse distintas versiones del hecho. Un testigo, Pedro B., vio la escena y aseguró que la moto la manejaba Pablo A. y no Guido, como sostiene la policía. Otros testigos, y la misma Bibiana, dijeron que el VW Gol perseguía a Núñez y a Pablo para extorsionarlos, “para pedirles plata por que a Guido lo conocían” por una serie de hechos delictivos a los que estuvo vinculado.

   Ante las amenazas, Cella presentó un comparendo en el juzgado Correcional a cargo de Viviana Canavessio. En el escrito explica la situación de la familia Núñez, pide que se active la causa y que se implementen mecanismos para que cesen las amenazas. “La fiscal Ana Rabín está trabajando en el tema, pero durante un año y ocho meses no hubo movimiento del expediente. Queremos que se sepa la verdad. ¿Quién manejaba la moto? ¿Quién iba al frente del auto de la policía? ¿Cómo fue el choque? Son dudas que queremos aclarar, murieron dos personas y acá aún no hay responsables”, aseveró el letrado.

Intimidaciones. Por otro lado, Cella y la mujer hicieron una presentación ante el Ministerio Público de la Acusación por el cual expresan que Bibiana sufrió “amenazas por parte de agentes de la ex Brigada de Investigaciones” producto del accidente fatal sufrido por su hijo. La mujer contó a La Capital que “los que manejaban el auto siempre pasan por mi casa, miran como provocando y nosotros nunca hicimos nada contra ellos hasta ahora, que recibimos estas llamadas amenazantes en el celular y decidimos denunciarlos”.

   Sin embrago, hace dos meses la familia Nuñez sí hizo algo: quiso recuperar la moto. “Fuimos a la Jefatura donde estaba la Yamaha R1 y quisimos confirmar que seguía allí. Pero nos dijeron que necesitábamos una orden judicial aunque el juez nos dice que no hace falta su autorización. Y entonces dudamos de que esté ahí, es posible que se la hayan robado”, dijo la mujer.

   En este tiempo, según dijo Cella, el juzgado citó a testigos que dijeron que quien manejaba la moto era Pablo A. y que Guido iba como acompañante. “Mi cliente no quiere que su hijo quede como un loquito que manejaba una moto y mató a otra persona. Vamos a ser implacables en la búsqueda de la verdad de los hechos, pedimos una indagatoria y esperamos que se produzca”, aseguró.

Hostigamiento. Para Bibiana todo lo ocurrido fue consecuencia de la persecución a la que su hijo fue sometido por un vehículo en el que iban dos policías de civil. En tanto, los familiares de Pablo A. prefirieron el silencio absoluto y no iniciaron acciones legales de ningún tipo.

   Los padres de Guido indicaron aquel verano de 2013 que el VW Gol era conducido por efectivos de la ex Brigada de Investigaciones y que persiguió y hostigó a su hijo y al amigo con el que iba en la moto provocando la colisión. Luego del accidente ese auto quedó unos minutos en el lugar y sus ocupantes, tras dialogar con los primeros policías que llegaron, se fueron como si nada. Su existencia no quedó asentada en el acta preventiva.

   “Lo que nos contaron amigos de mi hijo es que el auto no chocó deliberadamente a la moto, pero que los venía hostigando. Que el pibe que manejaba la moto, que no era Guido, quiso esquivar a la señora que cruzaba y la moto comenzó a corcovear. Chocó a la señora, Guido voló y cayó de cabeza al piso mientras que la moto derrapó unos 100 metros. Mi hijo tuvo estallido de cráneo”, aseguró Bibiana en ese momento.

   La tarde del jueves la mujer aseguró que “fue Pablo el que vino a mi casa ese día todo ensangrentado y me dijo que habían chocado. Y cuando fui al lugar pude ver como Guido había volado y noté las marcas de las ruedas del Gol. La moto es de carrera y el que maneja nunca sale despedido, va encajado en la butaca, si Guido voló es porque iba como acompañante”, aseguró convencida.

Una serie de medidas. A partir de la denuncia realizada por los Núñez, el juez Correccional Juan Curto, quien en ese momento tuvo la causa, ordenó rápidamente que el sumario del incidente dejara de estar en manos de la comisaría 11ª, que se secuestrara el auto que participó del hecho y que fue hallado en la Jefatura, que se identificara a qué sección estaba asignado el vehículo y que se individualizara a los policías que iban en su interior al momento del hecho. Por lo que se pudo conocer, el auto había sido secuestrado en un operativo en la provincia de Buenos Aires y asignado a la Agrupación Unidades Especiales por decisión judicial.

   Núñez tenía antecedentes por escruchante, un delito en el que no se utilizan armas, y había estado detenido hasta el 25 de septiembre de 2012 acusado de asesinar a Alejandro Darmiño, un pibe de 15 años baleado el 1º de enero de ese año. Pero salió “libre de culpa y cargo en esa causa. Estuvo siete meses presos por un llamado anónimo que lo inculpó y unos testigos falsos que lo apuntaron”, aseguró Bibiana.

   “Lo que nos contaron los amigos de Guido es que cuando estaban por Grandoli y Gutiérrez el Gol empezó a correrlos y tocarle bocina. En el auto iban dos policías vestidos de civil. Los empezaron a correr. De Grandoli y Gutiérrez a Serrano hay tres cuadras y ahí los chicos chocaron”, explicó la mujer. La familia sólo busca saber la verdad. En realidad, que les aseguren la verdad que ellos ya saben y dicen a quien quiera oírlos. “Esto no fue un accidente, queremos que hable el que iba con mi hijo, él sabe como fue todo”, aseguró Bibiana visiblemente demacrada.

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