Viernes 23 de Julio de 2010
Cuatro estufas para calentar 14 aulas, salones sin vidrios, chicos que en pleno invierno toman yogur porque en la escuela no hay gas y no les pueden dar leche caliente, y alumnos que ponen plata para comprar ellos mismos los calefactores que jamás mandó el Ministerio de Educación. Esta es la cruda realidad que contrasta con el anuncio de la titular de la cartera educativa santafesina, Elida Rasino, de extender el ciclo lectivo hasta mediados de diciembre para cumplir con los objetivos. Medida que cosechó una catarata de críticas por parte de los docentes. "Antes de pensar en extender el ciclo lectivo habría que preocuparse porque los chicos puedan tener clases hoy", señalaron tanto desde Amsafé como desde Sadop.
Lo concreto es que mientras la ministra hace estos anuncios, en las escuelas rosarinas los maestros intentan dar clases cómo pueden en medio de un crudo invierno. La tarea no es fácil. En la Escuela Nº 1.319 José Ortolani (Génova 3218) ayer estaban sin luz, agua y gas. Una docente contó que "al no haber agua, no funciona la bomba y por lo tanto no se pueden usar los baños".
Esta realidad no es exclusiva de esta escuela, sino que hay una decena en similares condiciones, lo que llevó a la delegada del ministerio en Rosario, Marta Díaz, a avalar una propuesta de los docentes de trabajar horario reducido. Así, en esos colegios los alumnos del turno mañana van a clases de 9 a 12, y los del turno tarde de 13.15 a 15.15.
"Hace tres días que no tenemos luz, hubo problemas con los transformadores", comentó Marcela Altamirano, docente de la escuela Nº 251, Víctor Bibian Cue (Génova 3258). Sin embargo, esto no es lo más grave. Ayer estaban colocando los vidrios porque faltaban desde principios de año. "Nunca tuvimos gas, y no podemos enchufar las estufas, que compran los mismos chicos, porque saltan los tapones", admitió. Allí dan la copa de leche, pero nada es caliente, sólo toman un yogur.
En la Escuela Nº 1.315 "Itatí de Corrientes" (República de Irak 1500) la bomba de agua no funciona por falta de luz desde antes de las vacaciones de invierno. Los docentes admiten que el edificio está emplazado en un barrio carenciado y que "la gente se cuelga de la luz y salta todo. Lo mismo pasa con el teléfono, porque se roban los cables".
Una maestra reconoció que "los chicos del turno tarde son los más perjudicados, porque se quedaron sólo con dos horas de clase ya que los baños se utilizan por la mañana y después no hay más agua".En cuanto a la calefacción, comentaron que nunca llegaron las placas bajo consumo que había prometido el ministerio y que sólo cuentan con tres estufas eléctricas para las 14 aulas que albergan a casi 400 alumnos.
Con el objetivo de que los chicos no pierdan horas de clases, los docentes elaboraron tareas especiales con las que están trabajando "al igual que se hizo el año pasado con la gripe A".